Exposiciones universales y la arquitectura cubana.

Un tema algo disperso por lo poco conocido y divulgado es el de las participaciones cubanas en las exposiciones internacionales, donde cada país se hace representar por un pabellón en el que funcione como icono tanto lo contenido como el contenedor. Aunque no siempre fue así las primeras, y más significativas Nueva York 1853, Munich 1854 y París 1855, estaban alojadas en un recinto único que partía del conocido Pabellón de cristal de Joseph Paxton para la Expo de Londres 1851, idea que se continuó hasta 1889 en Paris con el Palais de las Machines, de Ch. L. Dutert. Sería nuevamente en Paris 1925 donde los pabellones individuales, son mayormente, representaciones de empresas y países; diseñados por los arquitectos más importantes del momento, Le Corbusier, Pabellón del Esprit noveau, Melnikov, Pabellón de la URSS, etc. otras ferias nos dejan edificios tan singulares como el pabellón alemán de Mies Van der Rohe, 1929 en Barcelona, las locuras de Hitler y Stalin compitiendo en megalomanía previo a la segunda guerra mundial. La expo 67 en Montreal nos dejó ver un atractivo edificio soviético, la impresionante cúpula geodesica de Fuller representando a USA y el recordado pabellón cubano de Baroni y Garatti. A partir de este momento estos megaeventos fueron cada vez más parecidos a un parque de atracciones, donde cada uno competía en espectacularidad, luces y formas; L. Benevolo, el conocido historiador profetizaba: “los edificios construidos para las exposiciones universales atestiguan un gran progreso en el campo de la construcción, pero el problema del control arquitectónico se vuelve cada día más difícil e inquietante”

Cuba participa desde las primeras exposiciones en el SXIX, como parte de España, llegando a obtener diversos premios en temas tan diversos como Tabaco (elaborado y en rama), azúcar, alcohol, chocolate, dulce en conserva, asfalto, maderas, ron, vinos, extractos de perfumes, obras científicas de ingeniería, meteorología, etc. Es ya en los inicios de SXX con el nacimiento de la republica cubana y que la joven nación necesitaba darse a conocer y estas ferias universales eran el escenario ideal para ello, donde cada quien intentaba llevar lo mejor de si, avances en la ciencia y la técnica, nuevos descubrimientos o simple exhibicionismo. Sin hacer un orden cronológico, comentaré algunas de las incursiones de nuestra arquitectura en estas Expos.

En la Internacional Panamá-Pacífico, en San Francisco, 1915 el pabellón cubano lució un estilo neocolonial, recuperado en Cuba luego de una primera década de incursiones en el beauxarts parisino, un barroco español muy de moda en los EE.UU. en aquellos años. El arquitecto que resultó ganador de un concurso convocado al efecto y encargado del proyecto fue el cubano Francisco Centurión, que también fuera premiado su edificio durante la exposición en San Fco. Habiendo estudiado en Nueva York también se le recuerda por diseñar la casa de Ines Centurión, en 23 y G en el Vedado donde hoy radica la sede de la sociedad Balear en Cuba, además de ser autor del proyecto de la casona donde hoy está el Minrex, antigua casa de los Gomez Mena.

Pabellón cubano en la Internacional Panamá-Pacífico
de San Francisco en 1915.


Enrique Loynaz del Castillo, durante un discurso
en el pabellón cubano.photo credit of San Francisco Public Library.

6 comentarios

Entradas populares de este blog

Rehabilitación de “San Ignacio, 360”. Plaza Vieja, Habana Vieja.