Parque de los Mártires, otras propuestas (VII)

Dos destacados profesionales que influyeron decisivamente en la arquitectura cubana de la época, presentaron un proyecto que ni siquiera fue mención, pero que si llamó la atención de la crítica: Vitorio Garatti y Hugo Consuegra. Con dimensiones pensadas en la escala del automóvil, no existen los limites, entre calle y monumento, edificios y áreas para funciones ya sea de meditación o actos de recordación, etc., cuyo objetivo era expresar la imagen de una Revolución no estática, ni cerrada y el uso de vallas y graficas.

Así explicaban Garatti y Consuegra su proyecto:

El proyecto acepta la existencia de un eje que, partiendo de la escalinata, es flexado al llegar a la esquina de San Lázaro e Infanta y penetra —obligado por la disposición de los elementos arquitectónicos — hasta el centro del parque, punto de reunión de las concentraciones públicas. Para reformar esta sensación se propone la siembra de árboles —de la misma especie de los existentes en la Plaza Cadenas — que serían emplazados en la acera izquierda de San Lázaro, según se baja desde la escalinata hacia el parque. La misma variedad de árboles se situará como elemento principal de la jardinería, ya en el interior del parque. Los muros altos del parque oponen en verticalidad a la masa de la escalinata, conteniéndose el espacio urbano entre estos dos polos, ligándose, por consiguiente, el parque al ámbito universitario. La imagen de la escalinata universitaria —sus reales dimensiones de huella y contrahuella— ha sido repetida, verticalmente, sobre el muro que intercepta el eje antes descrito. Este elemento es un eco de esa imagen tan asociada a nuestras luchas universitarias.

Queremos expresar la lucha, pero no la angustia ni la frustración; queremos expresar sobre todo la alegría por el triunfo de nuestra Revolución. Al concepto anticuado del monumento como una “culminación” (articulación de formas hacia un motivo central) propia de una sociedad basada en la creencia del fin último, queremos oponer un momento “dialéctico”: una relación de causas y efectos. El proyecto dispone de una serie de módulos verticales formados por dos paredes articuladas angularmente en forma de L, que son pórticos de hormigón forrado de ladrillo por ambas caras, dejando expuestas las columnas. Estos elementos producen un arriestre altamente resistente a los empujes del viento, así como una gran riqueza de planos y aristas, tanto bajo la luz solar como bajo la iluminación nocturna. La disposición de las vallas anunciadoras produce, a diferentes niveles, otros tantos arriestres, por lo cual todo el conjunto trabaja como una unidad estructural.

La circulación está prevista sobre las dos grandes diagonales que unen las esquinas del parque. La diagonal que parte de San Lázaro - Infanta hasta Jovellar - San Francisco, es el camino de vinculación con la colina universitaria. Llegando a la esquina, sobre el eje de esta diagonal está situado el muro que sirve de ‘‘eco” a la escalinata universitaria, flanqueada por otros dos que llevarán inscritos en letras de bronce los nombres de los Mártires Universitarios. En la esquina se provee un espacio suficiente para recibir una manifestación y encauzarla hacia el interior del parque. La concentración no debe producirse en la propia esquina, por los problemas obvios que provocaría en el intenso tránsito de San Lázaro e Infanta, y por la interferencia del ruido. Sobre esta diagonal se producen dos “sorpresas arquitectónicas” la primera, cuando se penetra en el parque pasando por entre los planos verticales de la entrada antes descrita, que están concebidos como filtros espaciales; la segunda, cuando pasamos bajo la pantalla cinematográfica para abrirnos al área de las reuniones propiamente dicha, según el plan propuesto para el uso social del parque. Esta última área, alejada del tránsito pesado, es ideal para el disfrute de los niños de la barriada.

Sobre la otra diagonal, Infanta-Jovellar a San Lázaro-San Francisco, se ha dispuesto un camino de peatones siguiendo la línea del menor esfuerzo que, lógicamente, creará el libre tránsito del público. Es un recorrido contenido dentro de elementos arquitectónicos, sombreado y rico en perspectivas. Otras orientaciones menores, como tributarias de las anteriores se producen entre los altos muros, pasando por desfiladeros para llegar al espacio abierto, bajo las vallas anunciadoras y las pérgolas colgadas que proyectan sus sombras alargadas. En la noche, el juego escenográfico de las luces dirigidas, el contraste de los planos arquitectónicos y el color de los anuncios. La visión del viajero en ómnibus o peatón que no penetra en el parque, sino que circula por San Lázaro o Infanta ha sido especialmente considerada en la disposición de las vallas anunciadoras. En la confluencia de las dos directrices diagonales, entre e! “muro escalinata” y la pantalla, existe un muro espacial, tenso y dramático. Es aquí donde se levantará una tribuna y donde se depositarán las ofrendas florales en las fechas de recordación de nuestros Mártires Universitarios. (Garatti – Consuegra)

Fuente: Arquitectura Cuba 335

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