Ricardo Porro para el Euro-Kursaal en 1965. I

Donde hoy radica el celebre teatro Kursaal de Moneo en San Sebastián, en 1965 se convocó un concurso para reanimar la zona, concurso que no se llevó a cabo en esta ocasión ni en intentos posteriores hasta que hace unos años se construyó el conocido teatro de Moneo, donde antiguamente también había un teatro.

El Concurso de Anteproyectos Euro-Kursaal (de 1965) atrajo desde el principio la atención de muchos arquitectos cubanos. El Colegio Nacional de Arquitectos lanzó una convocatoria para seleccionar, a través de un concurso interior, los trabajos que se enviarían a San Sebastián. Se presentaron 6 trabajos, correspondientes a 6 equipos donde trabajaron 12 arquitectos. El Jurado estuvo compuesto por los arquitectos Héctor Ruiz Calcines, Eduardo Rdguez, Mario González, Mario Girona, Orestes del Castillo. El día 5 de febrero se dio el veredicto, quedando seleccionado el trabajo del equipo Ricardo Porro-Andrzej Mrowiec y recibiendo mención dos equipos el de Fernando Salinas-Raul González Romero y Arístides Arche-Plinio Iglesias.

El día 29 de junio de 1965, en San Sebastián, se dio el fal!o del Concurso Internacional. Se habían presentado 120 concursantes de 19 naciones. El jurado, presidido por Pierre Vago, secretario de la UIA, y compuesto por los arquitectos Heikki Siren, Zuazo, Cano Laso, La Hoz y el escultor Chillida, concedió el 1er. premio. 1.100,000 ptas., al trabajo presentado por los arquitectos Janz Lubicz Nycz y Carlos Pellicia y el ingeniero-consultor William Zuk, residentes en EE.UU. Se otorgaron dos segundos premios ex-aequo , de 550, 000 pfas. cada uno, al equipo brasileño compuesto por los arquitectos Roberto Gandolfi, Jaime Lerner, Lubomir Ficinski y Luis Forte, y el escultor Anis Asaad; y a un equipo formado por dos arquitectos italianos, Luigi Daneri y Benedetfo Resio, y uno polaco, Bohdan Paczowski. El 3er. premio, 450.000 ptas. correspondió al anteproyecto del arquitecto francés Andre Gomis. Según las noticias, el proyecto premiado parece ser de gran originalidad: sobre un basamento de ocho pisos se elevan unas formas flotantes que recuerdan unos gigantescos juncos chinos, curiosa coincidencia con la imagen planteada en el proyecto cubano, cuya torre figuraba un “barco fantasma. La altura total del conjunto es de 90 metros y su costo se calcula en 500 millones de pesetas. Los organizadores se sienten contentos del resultado, que por su singularidad parece lograr el efecto buscado: crear un motivo de atracción turística para San Sebastián.

1. CONCEPTOS DE DISEÑO (Ricardo Porro)
Este conjunto debe insertarse al mismo tiempo en las corrientes más avanzadas de la arquitectura actual y en la riquísima tradición española, con su gran contenido poético. Tanto en el Greco como en Herrera, en Goya o en Gaudí, hay una fuerza en la expresión que nos parece común a todo lo español; por otra parte, los grandes espacios arquitectónicos, ya sea en la Lonja de Valencia, en el Escorial o en el Hospital de la Santa Cruz en Toledo, se caracterizan por una elegancia sumamente austera y viril. Hemos querido hacer un proyecto fuerte, donde la elegancia estriba en la austeridad. Del análisis de los cuadros del Greco nos interesó particularmente la descomposición en pequeños planos angulares que parecen dirigirse en todas direcciones; esto da una especial inquietud y dinamismo a sus cuadros, que nosotros queríamos obtener en nuestro proyecto. La ubicación del edificio nos sugería dos imágenes, a del rompeolas y la de los montes que dominan el paisaje. Queríamos que el hotel avanzara hacia el mar y que tuviera a la vez algo de peñasco. Debía aferrarse a la tierra y al mismo tiempo dirigirse audazmente hacia el mar. Esto nos llevó a utilizar contrafuertes que ayudaron a la estructura y que entrara con firmeza en el mar. A la vez estos contrafuertes producen como una serie de arcos sobre la Avenida Ramón María que le dan una culminación a esta vía.

En la parte superior del hotel la piscina esta sostenida por contrafuertes que juegan con los de abajo, pero en sentido inverso. El techo de cristales que hace posible que la piscina sea usada durante todo el año, permite no terminar la torre bruscamente sino ir disolviéndola en el aire, quizás un poco a la manera de un barco fantasma. Un tratamiento similar en la marquesina de la entrada al hotel debe crear una fuerte tensión espacial hacia el interior del edificio. El espacio tiene muchas tensiones y es por esto que la resultante general es de un gran dinamismo.

Fuente: Arquitectura Cuba 334

Ver también: Ricardo Porro para el Euro-Kursaal en 1965. II
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