…SIGO A “FOFI”, LLEGO A… (Por Mario Coyula) II


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Edificio de apartamentos donde Fofi tenía su “vivienda-refugio”, este magnifico ejemplo de arquitectura cubana, fue obra de un proyecto de Mario Romañach para la “Compañía de Inversiones en Bienes y Bonos, S.A.”, culminado en 1958. En la Calle C entre 29 y Zapata, en El Vedado.

Entre 1967 y 1971, Fofi Fdez., realizó varios proyectos territoriales con el Instituto Nacional de Planificación Física y trabajó en el Puesto de Mando de la Agricultura de La Habana en Nazareno. Allí completó la jardinería de esa hermosa instalación, donde se reunían cada día profesionales capitalinos que salían de La Rampa vestidos de campesinos. También hizo varios proyectos a escala territorial: el paisajismo vial de la provincia de La Habana (1967), el anteproyecto paisajístico del centro turístico Escaleras de Jaruco (1969), el paisajismo regional para la Agrupación Genética del Este (1970), y para Valle del Perú, Niña Bonita y el Cordón Lechero. Fue la época en que se pensó seriamente en construir un lactoducto de acero inoxidable para bombear a la capital las cataratas previstas de leche. Era el tiempo en que cualquier cosa parecía posible, y la locura joven era simpática. Durante su estancia en Nazareno fue profesor del primer grupo de alumnos de la Escuela de Arquitectura en la especialidad de Planificación Territorial y Urbanismo, encabezado por Gina Rey. Fue consultor y proyectista del Grupo de Desarrollo de Comunidades del DESA dirigido por Raquel Pérez y Nisia Agüero, donde estudió la red de pueblos generada por el desarrollo agropecuario en Picadura, Valle del Perú, Jibacoa y otros planes.

En 1971, siendo yo director de la escuela de Arquitectura, lo llevé nuevamente allá para trabajar en un grupo que estaba formando para hacer proyectos urbanos y territoriales reales pedidos por organismos. Fofi realizó, entre otros, los proyectos para Altahabana y el nuevo pueblo de Ceiba del Agua. Por aquella época el parqueo de la Escuela había quedado casi desierto. Entre los pocos carros que todavía lo habitaban estaban el Anglia blanco de Fofi, mi Porsche color vino y el teatral Lincoln de Basilio Piasecki, una resplandeciente ballena negra varada junto a un cañaveral. Ante la crisis de transporte, recibí del DESA un flamante Moskvich rojo fuego, al que llamé la manzana de la discordia, pues debía servir a todos los profesores involucrados en los proyectos para la producción. Como siempre sucedió desde la invención del automóvil, el primero en servirse era el chofer.

Fofi dirigió entre 1974 y 1990 el Taller especial del Consejo de Estado atendido por Celia Sánchez, trabajando en la propia Calle 11. Desde allí realizó muchos proyectos importantes, como los espléndidos interiores para las oficinas de los viceprimeros ministros (1975) en el Palacio de la Revolución, lamentablemente poco conocidos por el público; el proyecto de ambientación del Hotel Hanabanilla (1974), un proyecto de cocina-comedor para 2 000 comensales en el Consejo de Estado (1976), el proyecto del centro turístico Josone, en Varadero (1980); y el proyecto del stand de Cuba en la exposición internacional floral, en Montreal (1980). En 1982 hizo el anteproyecto del hotel Arenas Blancas en Varadero, y al año siguiente un proyecto de adaptación de locales del Capitolio; continuando con el anteproyecto de remodelación del círculo infantil Le-Van-Than en Marianao para la Fiscalía de la República (1984). En 1985 realizó el proyecto para la exposición internacional de plantas y flores en Sevilla, y el proyecto de la embajada de Cuba en Nigeria. En 1991, la ambientación y áreas verdes de la casa de modas La Maison, en Miramar; en 1995 las áreas verdes del Memorial José Martí en la Plaza de la Revolución, y al año siguiente el proyecto de la florería “Tropiflora” en la Habana. Fue en el diseño territorial y el paisajismo donde Fofi Fdez. transitó exitosamente por una escala de trabajo en la que fue pionero en Cuba, para regresar ocasionalmente a la arquitectura, el interiorismo y la jardinería. Por su profundo conocimiento de las áreas verdes fue llamado como asesor por el Parque Metropolitano de La Habana, y por el Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital, participando activamente en los Encuentros de Áreas Verdes organizados anualmente por el Grupo.

En 1997 impartió dos conferencias en la Univ. del Valle, Cali, sobre la evolución de las áreas verdes habaneras y sobre el entorno vial y la transformación del paisaje agrícola; y en 2001 dio otras sobre paisajismo y diseño urbano en la Univ. Politécnica de Valencia. Pero a pesar de la seguridad que debería darle su enorme experiencia y capacidad profesional demostrada, para Fofi la docencia fue siempre un martirio: sufría preparando las clases, puliendo y retocando una y otra vez, como todo obsesivo- compulsivo. Fue bueno tenerlo como compañero de trabajo en equipo, destilando ideas, humor y belleza mientras inspiraba la ética del oficio. Fue bueno tenerlo como amigo, poder pasar a veces un largo tiempo sin verlo, pero sabiendo que estaba allí para una consulta o un comentario; o simplemente para un trago. Parecía que aquello iba a durar para siempre, pero así es como se confunde la realidad con el deseo.


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Mario Coyula Cowley, La Habana, noviembre 8, 2004 (Revista: “Arquitectura y Urbanismo”, Vol. XXVI, No. 1/2005). Parte 2

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