Taller del Vedado impartido por J.A.Choy.

Esta es una experiencia más de las que está realizando la Facultad desde hace algunos años: El taller vertical, donde se vinculan estudiantes de diferentes años para realizar propuestas de diseño en temas que son de interés de la ciudad. En este caso se trata de un taller en El Vedado, zona de gran valor de la arquitectura cubana.

Entre el 25 de agosto y el 15 de septiembre de 2003, se desarrolló en el edificio que ocupa la Maqueta de la Ciudad, patrocinado por el Grupo Integral para el Desarrollo de la Ciudad y convocado por la Facultad de Arquitectura de La Habana, el Tercer Taller Vertical para estudiantes de arquitectura, “Nuevos edificios en el contexto histórico de El Vedado”, impartido por los prestigiosos profesionales arquitectos José Antonio Choy López y Julia León Lacher. Participaron además como profesores por la Facultad de Arquitectura, el arquitecto Rawson Planos y el arquitecto Orlando Inclán. Como conferencistas invitados participaron la doctora arquitecta Maria Victoria Zardoya, con una conferencia sobre la evolución histórica del barrio de El Vedado y la arquitecta Gina Rey, con el tema de “Premisas generales para las intervenciones en El Vedado”. Por la Facultad de Arquitectura se inscribieron un total de treinta y dos estudiantes de segundo a quinto años. Participaron en algunos intercambios y revisiones profesionales de la Oficina de Arquitectura del Historiador de Centro Histórico de La Habana Vieja, así como el arquitecto Mario Coyula, el arquitecto Andrés Duany y la arquitecta Sonia Chao. A la clausura asistieron varios profesores conferencistas además de otros invitados, como la arquitecta María Elena Martín, profesora adjunta de la Facultad de Arquitectura, y el arquitecto Jorge Cisneros, jefe de la Disciplina de comunicación.

Los talleres verticales que se han convocado por la Facultad de Arquitecturade La Habana y que gentilmente Choy y Julia León, han aceptado impartir para apoyar la docencia de la Facultad de Arquitectura de forma extracurricular, tienen como objetivo principal entrenar a los estudiantes en el conocimiento de la ciudad para integrar el manejo de los elementos urbanos y arquitectónicos que tengan valores importantes con el entorno construido donde se selecciona intervenir. El trabajo consiste en la propuesta de premisas conceptuales, puesto que ese es el alcance que se ha determinado para estos talleres. A partir de este criterio se elaboran propuestas de imágenes de un determinado edificio en relación con el contexto urbano. Desde que se inició el primer taller vertical se ha trabajado en zonas comprometidas como en el Malecón tradicional, donde se realizó una propuesta de hotel para la esquina de San Lázaro y Belascoaín; el segundo, en la Plaza del Cristo, la llamada quinta Plaza del Centro Histórico de La Habana Vieja, tuvo como objeto plantear varias propuestas para diferentes edificios y espacios. En este tercer taller se seleccionó el barrio de El Vedado, llamado la Capital de la Capital, para trabajar en la inserción de edificaciones que respondieran a conceptos de la arquitectura contemporánea, considerando lo valioso de este contexto histórico. Los estudiantes pudieron escoger de quince parcelas con diferentes características y propuesta de uso, según las preferencias de cada equipo. También se prefirió este territorio debido a que sus profesores principales están participando de forma paralela, junto con otros profesionales prestigiosos de diferentes instituciones, en la actualización de las regulaciones para El Vedado. Entre las instituciones que están participando en esta investigación se pueden citar el Grupo Integral de la Capital, el Instituto de Planificación Física, la Dirección de Planificación Física de La Habana, la Facultad de Arquitectura de La Habana, La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), como parte del Taller Internacional que contó con la asesoría del arquitecto Andrés Duany del Seaside Institute de Estados Unidos. Los resultados de este taller servirán de apoyo al trabajo de los profesionales con respecto al estudio y aplicación de las regulaciones, de ahí su importancia.
¿POR QUÉ EL VEDADO?
El Vedado surge con características que lo diferencian de los territorios urbanizados con anterioridad, se identifica por la existencia de una retícula perfecta, por el predominio de un tipo de edificio que caracteriza las manzanas, por la presencia del verde. Todo esto se normó, se reguló, la imagen urbana que llega hasta nuestros días fue el fruto de una propuesta reglamentada. La zona donde se ubica hoy El Vedado, se llamó Monte Vedado y era un sitio con fines militares. Había un cementerio de protestantes, canteras para extraer materiales y algunos caminos. No surge como el resto de las ciudades hispánicas a partir de plazas, sino que surge como un suburbio cercano a la ciudad. El barrio de El Vedado nace con características que lo identifican como novedoso para su época, pues inicia el uso de las grandes calles, con un
nuevo medio de transportación (el ferrocarril urbano que se construye en 1859), con una organización de calles por números y letras, los espacios públicos organizados. Según la profesora Maria Victoria Zardoya, estudiando El Vedado se puede conocer la evolución de la arquitectura cubana de los últimos 150 años, pues en este territorio han trabajado los arquitectos más importantes de cada época, constituyendo un muestrario de gran valor, símbolos de la arquitectura del s XX, sobre todo en lo que respecta al eclecticismo y a la arquitectura moderna. En su evolución, El Vedado asumió diferentes funciones culturales, recreativas que enfatizaron su importancia en la ciudad. Los edificios de mayor altura en el territorio –y que definen parte de su tipología–, se concentran hacia la zona del Malecón habanero, por ser la última zona ocupada.

Entre las premisas de diseño que se deben considerar en el Vedado se pueden citar:
• Preservar la imagen del territorio en su concepto más amplio.
• Su trama urbana como conjunto, parques, avenidas.
• Su arbolado y la transparencia o permeabilidad de sus calles.
• Los portales, arcadas perimetrales, rejas.
• La tipología urbana y arquitectónica, su continuidad.

Y como último detalle de esta lista no se debe nunca obviar la consideración de declaración de la zona de valor histórico cultural de las calles Línea, Paseo, Ave. de los Presidentes, Malecón y 23.

Otras premisas planteadas por Choy, fueron:
1. La definición de tres zonas de alto valor urbanístico sujetas a regulaciones especiales:
• La Rampa, en su categoría de Centro de Ciudad de acuerdo con el Plan General de Ordenamiento de la ciudad.
• El Frente Marítimo del Malecón, concebido como un gran espacio público a escala de ciudad.
• El borde este del río Almendares hasta su desembocadura.

2. La incorporación en las nuevas intervenciones los elementos característicos de El Vedado original, el portal, la terraza, el jardín, los balcones. Para las avenidas Paseo y de los Presidentes considerar además de la preservación formal la funcional, localizando en ellas como usos preferentes el cultural y el social, restringiendo los de carácter comercial.

Ada Esther Portero Ricol. Revista “Arquitectura y Urbanismo” Vol. XXV, Nº 1/ 2004
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