Vicente Lanz y Margot del Pozo (V)

Vicente Lanz y Margot del Pozo, vivienda en calle 30, entre Kolhy y 41, Nuevo Vedado, de fines de los cincuenta. Ubicación en Google earth: http://www.panoramio.com/photo/16672227

Ultima parte de la conversación de Juan García Prieto con Vicente Lanz y Margot del Pozo, sobre los inicios de estos destacados arquitectos cubanos. Fue publicada en la revista de la Facultad de Arquitectura de la CUJAE, “Arquitectura y Urbanismo”, Vol. XXII, Nº 1/2001.

¿Daban dos idiomas...?

—Sí, por lo menos podías estudiar los libros en francés.
—Y las revistas.
—Y la revista de arquitectura del colegio...
—Era la que editaba el Colegio de Arquitectos, había artículos de arquitectos de aquí y de arquitectos extranjeros y se publicaban dos o tres obras de los arquitectos de aquí, y los premios a la mejor obra del año.
—Ah sí, los premios de las medallas eran a las obras terminadas en el año.

¿Tuvieron algún premio ustedes en esas medallas?

—No, nunca optamos por ellos.

¿Pero se optaba o era un jurado que contra las obras construidas seleccionaba?

—No no, uno presentaba las obras a concurso, había un jurado que analizaba... Yo no te podría jurar que no, pero creo recordar que era un jurado al que tú le presentabas la obra.

Y volviendo a las influencias de estudiantes, el cine ¿recuerdan alguna película... así como las revistas...?

—Que yo recuerde, aquella del arquitecto, aquella que era la vida de Wrigth, que yo recuerde aquella fue la película que más llamó mi atención y más que nada por la personalidad tremenda del tipo, se veía que era un genio y más que las obras la impresión que dejó en mi fue la personalidad del individuo, la del arquitecto...

Bueno, porque sin duda uno de estudiante se imagina en el futuro ya graduado, ¿cómo les llegaba esto en la época de estudiantes, quiero decir el futuro?

—Bueno, con la esperanza...
—Yo me pasaba la vida mirando las obras, caminando por ahí y viendo lo que se construía, sabía donde estaban las obras y las revistas, viendo las revistas...

Yo siempre pensaba en subir la escalinata...

—Pues yo la subí una vez y más nunca, iba por Jovellar hacia arriba y por ahí llegaba a la escuela.
Bueno porque la escuela está en un edificio que no da a la plaza central de la Colina, da hacia fuera, y ¿estuvieron en todos los pisos de la escuela?

—Sí, en todos los pisos.

Y las mesas eran las grandes de madera...

—Sí, las mismas que todavía quedan en la CUJAE y unas banquetas altas y unos planeros colectivos para que uno guardara los proyectos...

Hacían los maratones de proyectos...

—Bueno no les llamábamos así, pero se vivía en la escuela, nosotros salíamos de noche, podíamos estar en el taller trabajando hasta la hora que quisiéramos, en los últimos años yo me iba para mi casa de noche durante muchísimos días.

¿Y a la entrada en la carrera tenían exámenes de ingreso?

—No hombre que va, tu te matriculabas en la carrera que te daba la gana. Tú sabes que yo salí de mi casa y la gente hasta que yo no volví no sabían que era lo que yo había matriculado, porque yo quería ser médico o arquitecto, fíjate tu que chiflá ...médico...

Pero eso es común, yo me he ido enterando de varios casos y sobre todo de médicos que también hubieran sido arquitectos...

—Yo me había leído tantos libros, tantas cosas, y me había leído una novela que se llamaba La Ciudadela que era de un médico así, pero de esos..., que yo dije que va, yo soy médico, yo soy médico, pero a su vez me gustaba tanto la otra cosa, que cuando volví me preguntaron: ¿Y por fin qué? ¡Arquitectura, matriculé arquitectura!

Es posible que el hombre, el hombre en el centro de todo...

—Sí, eso, sin dudas eso, trabajar con el hombre como centro de las cosas, de todos los problemas... Aquí hicimos una pausa más larga, el té ayudó y la lluvia que refrescó la tarde distrajo la atención. Continuamos hablando, pero ya de la vida profesional, de sus primeros años de graduados y sus primeros contratos de proyectos, de sus primeras casas construidas, de las obras que llegarían a ser más de cien en menos de dos décadas de trabajo.
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