El Día del arquitecto cubano (IV)

· Almuerzo de confraternidad
Se realizaba en restaurantes donde se preparaban las largas mesas de banquetes y estaba concebido para disfrutar todos los arquitectos con sus familiares de horas de esparcimiento y felicidad. Se improvisaban discursos, se daba la bienvenida a los recién graduados, se hacían rifas, regalos, etcétera.
Hubo variantes en algunos años. Por ejemplo, en 1942, luego de una visita campestre se realizó una peregrinación simbólica por los edificios sede del Colegio de Arquitectos de la Habana y del Colegio Nacional. Más tarde, el almuerzo de confraternidad, seguido de competencias de campo y pista: Carrera de 50 m, para graduados hasta 1910; carrera de 100 m para los “maduros”; carrera de 200 m para los jóvenes; carrera de relevo. También otras competencias, como juego de damas, de dominó, competencias de tiro, peleas de gallos, etcétera.

En 1946, el almuerzo fue ofrecido por la fábrica de pinturas Kliper, y en sus terrenos se jugó softball entre jóvenes y viejos. En 1954 se eligió a la “Arquitecta del Año”, se otorgaron premios de elegancia, sorteos, y varias actividades semejantes. Siempre era amenizado este almuerzo por música (orquestas, tríos y otras asociaciones musicales) y se hacían brindis.
· Velada solemne
Era la actividad que cerraba con broche de oro las festividades de este día, y se iniciaba con la interpretación, por una orquesta, del Himno Nacional. Luego del discurso central, se daban premios y homenajes:

-Medalla y diploma de oro a los ex presidentes y ex secretarios del Colegio Nacional de Arquitectos. A partir de 1954, también a los ex tesoreros.
-Medalla de oro a la mejor obra construida en el año anterior. Se entregaba una plaqueta para ser colocada en la edificación.
-Premio y estímulo en metálico al mejor expediente de los graduados del año anterior.

Hubo otros premios, que fueron surgiendo con el decurso del tiempo y que eran aprobados con antelación en la Asamblea Nacional:
-Premio al arquitecto ejemplar.
-Diplomas de miembros de honor.
-Medalla por asistencia a la Asamblea Nacional durante diez años consecutivos.

Se preparaban intervenciones acerca de la función social del arquitecto, reconocimiento a la labor destacadísima de algún profesional, etcétera. Cuando el Colegio Nacional contó con su edificio social (el que es hoy la sede de la UNAICC, en Humboldt), se efectuó allí la entrega de premios, medallas y otros homenajes. En ocasiones el encuentro con los profesores y estudiantes se realizó en sus salones y allí se develaban retratos de arquitectos de prestigio moral e intelectual, ya fallecidos. En los años en que las actividades del Día del Arquitecto comenzaron en la noche del día 12 de marzo, se entregaban dichos estímulos en esa ocasión. La velada final estuvo siempre amenizada con música, bailes, comparsas, proyecciones cinematográficas, buffetts, brindis y otras iniciativas. En los años cincuenta se efectuaron bailes de gala en esa velada.

Marta Elena Lora Álvarez, “Arquitectura y Urbanismo”, Vol. XXIV, Nº 3/ 2003.
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