Ingenio Buena Vista, Valle de los ingenios. Trinidad de Cuba.




El valle de los ingenios conserva en algunas de sus edificaciones el testimonio de una época, que quedó casi detenida en el siglo XIX, el patrimonio industrial como muestra de la arquitectura cubana de la época, en forma de “ingenios” que producían el azúcar que extraían de la caña, es aun visible en muchos sitios de este hermoso valle, las casas de viviendas de estos ingenios acogían a los dueños y familias por temporadas. Aunque específicamente el valle desarrolla un tipo de edificación muy similar, que va desde la vivienda más humilde – el bohío- hasta los más suntuosos palacetes, donde solo variaba el tamaño, y la calidad de los materiales, la distribución y tipología eran de un desarrollo muy paralelo. El ejemplo que veremos hoy es sin embargo ajeno a estos tipos, la casa de vivienda del ingenio Buena Vista es un caso de excepción. Desde 1747 data “este trapiche de hacer miel y azúcar”. En 1780 se comienza a hablar del ingenio “Jesús de Nazareno de Buenavista”, siendo su primer administrador don Juan Nepomuceno Fernández de Lara. En 1845 Justo Germán Cantero adquiere la propiedad, comprándola a don Carlos Malibrán, la cual había sido sometida, poco tiempo antes, a una profunda remodelación que dio como resultado una mansión de influencia neoclásica romana en medio de un paisaje tropical.

Así describía esta singular vivienda J.G. Cantero en 1857, quien fuera uno de sus propietarios, en el excelente libro “Los Ingenios”, con grabados hechos por Eduardo Laplante:

"El ingenio que nos ocupa, por su situación, ofrece los más bellos puntos de vista cuando desde su casa de vivienda, que domina todo el valle, se contemplan las haciendas de que se halla circundado. Esta circunstancia ha dado origen sin duda al nombre que lleva. Dicha casa de vivienda, quizá una de las más elegantes de la isla,... ocupa la parte más elevada de un terreno elevado, construida de gruesa mampostería, tiene espaciosas habitaciones, cuartos para la servidumbre y un salón de recreo, exteriormente está rodeada de jardines circulares escalonados formando anfiteatro y por tubos de agua para el riego que suministra una bomba [...}”


Buena Vista se organiza alrededor de un patio que no guarda relación directa con el de nuestras casas tradicionales, sino más bien es una interpretación erudita del impluvium de las casas greco-latinas. El patio central, bajo el cual se encuentra el aljibe es relativamente pequeño y está sorprendentemente pavimentado en mármol y losas de pizarra negra, dispuestas a cartabón. Alrededor de este patio se distribuyen 8 dependencias, pavimentadas con losas “bremesas”, que abren hacia el mismo y hacia la terraza, con exclusión de las esquineras. Alrededor de dichas dependencias, se desenvuelve la terraza, que rodea a la vivienda y es delimitada por una balaustrada de ladrillos, que se repite en el pretil de la cubierta. En uno de los lados de dicha terraza existe una construcción adosada al cuerpo principal de la casa que aunque presenta elementos de época, tal como mediopuntos de persianas en abanico, parece una adición posterior o, en todo caso, una desafortunada interrupción de la terraza. Sus cubiertas de azotea con techo de losa por tabla. Las fachadas están interrumpidas a tramos por pilastras que simulan sostener un entablamento de metopas y triglifos, coronado con una cornisa sobre mútulos, encima de la cual corre un pretil abalaustrado. Los accesos en la fachada principal y en la posterior se encuentran al centro de la misma y se destacan por una hermosa portada, con pilastras y entablamento.



El agrimensor Don Francisco Lavallé realiza, en la década de 1830, un plano topográfico del lugar donde se incluye no solo la casa, sino también el batey íntegro, con todo su entorno tratado artísticamente, y así quedó plasmado en un documento de incalculable valor histórico para investigadores y restauradores la localización exacta de cada dependencia de este ingenio. Por otra parte, el agrimensor y dibujante Eduardo Laplante realiza un grabado del sitio en 1856, obra que Justo Germán Cantero incluye en su libro Los Ingenios.




Ver Valle de los Ingenios en un mapa más grande
Fuentes:
-Trabajo Final de carrera de Marcela de Lara García y R. Currás, (Tutora: Alicia García Santana).
-Guía de arquitectura de Trinidad
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