Ingenio Guáimaro, Valle de los ingenios. Trinidad (III)


En cuanto a la planimetría, estas casas aportan una configuración singular, como fórmula de adecuación a funciones distintas y a una nueva relación con el entorno. El núcleo principal de estas casas está formado por dos crujías, por los general compartidas cada una en tres estancias. Ello define un rectángulo, de igual disposición al que encontramos en las casas de la ciudad desde el siglo XVIII al XIX. Sin embargo, dicho rectángulo se inscribe como centro de otro rectángulo de mayores dimensiones, por lo general abierto al frente y fondo en forma de corredores y cerrado en los costados dando lugar a nuevos espacios que representan un acrecentamiento espacial en sentido perimetral. Es probable que este esquema sea la resultante orgánica y natural de una casa que, en principio, renuncia a los martillos y, por consecuencia, al patio central y, por el contrario, se abre en todas direcciones hacia el medio circundante. Es, también deducible que estos nuevos espacios incorporados a las casas estuvieron destinados a alguna función de entretenimiento, trabajo o almacenaje de enseres o víveres. Los últimos moradores, hasta hace relativamente poco, de esta vivienda de Guáimaro le llaman a uno de estos espacios “la oficina”. Se conoce, además, que uno de los mismos estuvo originalmente destinado a capilla, cuya entrada se encuentra debidamente realzada con una portada anillada.




En Guáimaro, este esquema planimétrico se ofrece desarrollado hasta sus últimas consecuencias. El rectángulo perimetral se inserta alrededor del núcleo básico que, en este caso, ha asimilado como parte de si las dependencias laterales que en Magua encontramos formando parte del rectángulo perimetral. Alrededor de este núcleo central conformado entonces por cinco dependencias en la primera crujía y posiblemente tres en la segunda, con la estancia central abierta en arcos hacia afuera, se desarrollan los corredores por los cuatro lados de la vivienda.

Las armaduras de par y cumbrera más notables son las de Manacas-Iznaga y la de Guáimaro. En ambos casos, el tirante pareado es al modo de los de “celosías” típicos de los fines del XVIII y principios del XIX y muy similares a los del Palacio Brunet, la casa de Ortiz y de otras muchas correspondientes a esta etapa existentes en Trinidad.


Fuentes:
-Trabajo Final de carrera de Marcela de Lara García y R. Currás, (Tutora: Alicia García Santana)
-Guía de arquitectura de Trinidad
-Libro: Trinidad de Cuba. Alicia García Santana
3 comentarios

Entradas populares de este blog

Rehabilitación de “San Ignacio, 360”. Plaza Vieja, Habana Vieja.