Valle de los Ingenios en Trinidad, Cuba



El valle de los Ingenios se encuentra ubicado al sudoeste de la provincia de Sancti Spíritus y al norte y este de la ciudad de Trinidad, con un área aproximada de 276 km2, y compuesto por unidades menores como: el valle de San Luis, el de Santa Rosa, el del Segundo Tercio del Agabama, la depresión de Meyer. Está rodeado por otros accidentes geográficos como la serranía de Aracas, la llanura Sur y la franja del litoral, que conforman su entorno inmediato.

Su patrimonio natural se concentra en sus altos valores paisajísticos, la abundancia de accidentes geográficos diversos y la presencia de localidades, tipos de suelos y de flora y fauna endémicas. Desde el punto de vista arquitectónico, arqueológico y cultural, el valle atesora importantes testimonios de arquitectura tradicional e industrial con diferentes niveles de conservación. Ejemplos de ello los encontramos en las casas haciendas de Buena Vista, Guáimaro, Manacas- Iznaga, Delicias y otras.

La historia del valle es tan antigua como la de la ciudad. Desde tiempos inmemoriales, los habitantes autóctonos cultivaron el tabaco, lo que fue asumido por los españoles tan pronto se asentaron en el territorio. En las márgenes de los ríos Arimao, Caracusey y Agabama se hicieron vegas de tabaco desde principios del siglo XVII. El valle también fue sostén de la ganadería y del cultivo de frutos menores, lo que transformó a la región en uno de los asentamientos de mayores posibilidades de intercambio de la isla.

La llegada en 1655 de emigrantes españoles procedentes de Jamaica contribuyó al desarrollo de la industria azucarera en una zona que poseía óptimas condiciones para la producción de azúcar: fértiles tierras, regadas por caudalosos ríos y cercanas a puertos de embarque. En la primera mitad del siglo XVIII, la inversión de capitales foráneos opera como palanca impulsora. Entre 1700 y 1750 existieron alrededor de 20 trapiches. En la segunda mitad del siglo XVIII Trinidad define su vocación azucarera y gracias a ello se levantará como una de las poblaciones más avanzadas de la isla. En los inicios del siglo XIX se inicia el gran boom azucarero de la zona, beneficiada por una serie de circunstancias nacionales e internacionales que repercuten de modo favorable en la localidad. En esos años, se consolidaron las grandes fortunas locales que actuarían en la ciudad y en el, desde entonces, llamado Valle de los Ingenios.

Hacia 1840, las posibilidades de explotación del valle estaban agotadas, tanto a lo referente a la fertilidad de los terrenos como a las tierras disponibles. Se produjo un éxodo de capitales hacia otras regiones. La aparición del azúcar de remolacha en el mercado internacional provocó una desigual e insuperable competencia entre los productores cubanos y europeos. Estos factores, conjuntamente con la crisis mundial de 1857 y el inicio de la guerra de independencia en 1868, provocaron que la ciudad iniciara una larga trayectoria de decadencia a partir de los mediados del siglo XIX.

Consideraciones generales

El 8 de diciembre de 1988 el Comité Intergubernamental de Patrimonio Mundial, Cultural y Natural de la UNESCO declaró a Trinidad y su Valle de los Ingenios, Patrimonio de la Humanidad, en reconocimiento a los méritos de esta ciudad, que es un ejemplo eminente de un periodo histórico significativo y de un hábitat humano tradicional. Trinidad pertenece a la provincia de Sancti Spíritus, situada al centro sur de la isla de Cuba, enmarcada por la cordillera de Guamuhaya, el mar Caribe y el valle de los Ingenios.
El valle de los Ingenios constituye un ejemplo de la inserción del hombre en la naturaleza, sin perdida del equilibrio ni la armonía en su unión, por lo que la conservación de los valores del mismo no está en mantener imágenes aisladas de determinado sitio, sino en procurar un equilibrio que permita resguardar el conjunto. Por tanto un equipo de especialistas de la Oficina del Conservador de Trinidad y el Valle de los Ingenios, creada para la salvaguarda del patrimonio que representa, está elaborando un Plan de Manejo que proporciona acciones dirigidas al rescate del territorio en su conjunto, en función de la actividad turística; en relación con la vocación histórica y cultural del territorio y según las expectativas de vida de sus pobladores.

En una primera etapa se concibe enlazar puntos de interés, mediante la creación de rutas culturales que vinculen sitios como el de los ingenios Guáimaro, Buena Vista, la Pastora, San Isidro, Delicias, Magua, Guinía de Soto, Algaba, Manacas, Guhachinango, la casa de hacienda del Abanico y los poblados de San Pedro y de Condado.
Extraído de www.fenix.co.cu. Buena Vista en el Valle de los Ingenios. Marcela de Lara García.
Ilustraciones HBN
8 comentarios

Entradas populares de este blog

Rehabilitación de “San Ignacio, 360”. Plaza Vieja, Habana Vieja.