Casa de vivienda de la finca Guachinango. Valle de los Ingenios, Trinidad


La Hacienda de Guachinango no era un Ingenio, sino un potrero o finca de ganado. Según los archivos en 1806, eran sus propietarias las hermanas Padrón, quienes probablemente lo heredaran de su hermano Juan Andrés que fue quien construyó la casa a fines del S.XVIII, pasando luego por varias manos entre los que se cuentan: Pedro Malibrán, Justo Germán Cantero, W.A. Fritze Cía., Meyer, Thode & Cía., en 1843 la familia Meyer-Cantero, etc. Hasta llegar a 1989, en que el estado cubano compra la propiedad para restaurarla y convertirla en un sitio turístico. Siendo hoy una de las más antiguas y mejor conservadas de su época.






La casa ocupa un área de 392 m2 de edificación, con un esquema planimetrico de distribución interior muy típico en estas casas: acceso centrado en el lado más largo del rectángulo que forman las dos crujías más el portal, un gran salón con habitaciones a ambos lados y el comedor que se comunica con la sala a través de un gran arco mixtilíneo, a ambos lados del comedor y comunicados con los aposentos (habitaciones) estaban las recamaras. En los extremos de este rectángulo se hallaban los despachos u oficinas con accesos independientes. El portal, el gran protagonista de estas haciendas, ocupa solo el frente de la casa, esta galería porticada está cubierta con tejas que descansan sobre horcones ochavados de madera dura, a la manera de las casas del XVIII y muy de principios del XIX en el ámbito rural trinitario.

En Guáimaro, Manacas-Iznaga y Guachinango las rejas de las ventanas son de barrotes de madera. En esta última, no se trata de una reja propiamente, sino de una especie de antepecho de forma mixtilínea. Estas rejas son muy similares a las de las casas de la calle Cristo entre Alameda y Cañada y la de Desengaño 518 con sus correspondientes guardapolvos de formas conopiales. Las puertas interiores ofrecen un repertorio inspirado en las formas comunes en los fines del siglo XVIII y principios del XIX y las propiamente del XIX. En la casa de Guachinango aparecen los motivos más antiguos que son aquellas tallas en forma de media luna y florones incisos en el medio de los tableros.

Como complemento decorativo, esta vivienda añadió pinturas murales. Se han puesto al descubierto unos curiosos dibujos de animales, cosa nada común, como tampoco los textos con pensamientos religiosos.




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Fuentes:
-Trabajo Final de carrera de Marcela de Lara García y R. Currás, (Tutora: Alicia García Santana) -Guía de arquitectura de Trinidad
-Libro: Trinidad de Cuba. Alicia García Santana
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