Ingenio de Güinía de Soto (Meyer), Valle de los Ingenios. Trinidad.



El ingenio Güinía de Soto, en los límites norte del valle, un lugar de envidiables paisajes, poseía 219 caballerías de tierra y estuvo situado en el antiguo Partido de Río de Ay. En 1883 lindaba por el norte con la hacienda Sierra Alta y Limones; por el sur con la de Santa Ana, el Cobre y Mayaguara; por el Este con San Francisco Arriba y por el oeste con El Quemado de Angulo y Santa Ana. En 1804, Pedro de Sotolongo, como albacea de su madre María de la Caridad Martínez, vende a su hermano Isidro, el corral de crianza nombrado Güinía de Soto que linda con las haciendas de Angulo y Mayaguara, y el que hubo por herencia paterna. En 1827 se anuncia el remate de los bienes de Aniceto de Sotolongo, consistentes, entre otros, en un ingenio de fabricar miel y azúcar en la hacienda Güinía de Soto, con sus fábricas, labranzas y demás anexos. Es posible que en esta fecha esta hacienda y su ingenio hayan sido comprados por Pedro Iznaga, quien a su vez lo cede a su hermano, Félix. Sin embargo, Justo G. Cantero dice que en 1825 el territorio de este ingenio era “todo montuoso”, en cuya época Pedro Iznaga lo concedió a Félix, quien empezó a fomentarlo en 1828. En todo caso Félix Iznaga vende en 1842 a Justo Germán Cantero y a Monserrate de Lara el ingenio Güinía de Soto en 400 000 pesos.

En 1843, Cantero encarga a París el afamado “tren (de vacío) Derosne”, compañía de la que Laplante era representante, de ahí el inicio de la amistad entre ambos, viniendo en persona el mismo Derosne a instalarlo, siendo de los primeros en Cuba en aplicarlo, además de otras tecnologías y convierte al que ya era un importante ingenio en uno de los colosos azucareros del valle, con una producción de 5 000 cajas de guarapo de la primera extracción y 600 de mascabado de miel. Sin embargo, la casa de vivienda, tal como afirma el propio Cantero, era de “...escasas proporciones” y puede deducirse que haya sido hecha cuando el ingenio perteneció a Féliz Iznaga. En 1878, Monserrate de Lara vende el ingenio a la sociedad de Fritze y Cía., quienes lo inscriben en 1883 en el Registro de la Propiedad.

Atravesaba sus tierras el río Agabama, que era la vía por donde se enviaban las mercancías producidas por este coloso hasta el puerto de Casilda, situación que intentarían mejorar con la extensión del ferrocarril por el valle hasta estos predios. En el Güinía de Soto vivían también los esclavos, que por entonces llegaban a 400, en “ranchos sólidos, de mampostería y teja,…”, según el propio Cantero. Sobre el hábitat de los esclavos en el valle, a diferencia de otras zonas de Cuba, no se extendió el uso de los barracones de esclavos, morando estos en una especie de pequeños poblados de bohíos. Un excelente artículo de Lisette Roura Álvarez, “El bohío: vivienda esclava en las plantaciones cubanas del siglo XIX”, donde abunda sobre este tema.


Güinía de Soto a pesar de poder ser encuadrada en las edificaciones propias del s.XIX, tiene una disposición planimétrica atípica que guarda más relación con las viviendas urbanas que con el tipo que hemos descrito como singular a las viviendas de las haciendas azucareras. La planta de Güinía de Soto es en L, dispuesta hacia el frente en dos crujías paralelas que otra corta en el sentido de la profundidad. Cuenta con una galería en arcos sobre pilares que se desarrolla por el lado de las crujías y por el del martillo. Al fondo el terreno está cerrado con un muro, lo que delimita un espacio, a modo de patio interior. Por fuera, los portales se adosan al frente principal y a uno de los costados, acusando la forma en L de la disposición espacial de esta casa. La cubierta de esta casa en sus inicios era plana, modificada luego con una cubierta de armadura de madera, inclinada y de tejas. La carpintería está formada por tableros rectangulares a modo del s.XIX, además las puertas tienen contrapuertas de persianas y tableros rematadas con lucetas rectangulares. A principios del s.XX sufre importantes modificaciones la vivienda, se le añade un decorado friso ecléctico, sustituyen el pavimento y se aplica un revoque con un despiece que imitando muros de sillería.



Otras edificaciones que se conservan es la antigua enfermería, con una disposición del portal similar a La Pastora, cerrado en sus extremos. Así describía Cantero la magnifica litografía que dibujara Laplante sobre este ingenio de su propiedad:

“A la derecha de la lámina se ve la enfermería, que es bastante buena; a lo lejos la casa de vivienda de escasas dimensiones, detrás de esta una buena carpintería, a la izquierda la habitación del mayoral, enseguida los ranchos de los negros, sólidos, de mampostería y teja, y a corta distancia una muy capaz represa que contiene las aguas de un arroyo que suministra las que se necesitan para la máquina, la casa de purga y otras dependencias”

Como curiosidad en este ingenio del que nos ocupamos hoy “Güinía de Soto”, decir que el propio Cantero fue anfitrión aquí del celebre poeta cubano Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido).


Ver Valle de los Ingenios en un mapa más grande

Fuentes:
-Trabajo Final de carrera de Marcela de Lara García y R. Currás, (Tutora: Alicia García Santana)
-Libro: Trinidad de Cuba. Alicia García Santana
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