Ingenio Magua, Valle de los Ingenios. Trinidad


El ingenio Magua estaba ubicado en el antiguo Partido de Río de Ay, contaba con 47 caballerías de tierra. En 1880 se precisaban sus linderos del modo siguiente: al norte con terrenos del ingenio Corojal; al sur, con los ingenios Sabanilla y Manacas-Armenteros; al este con el Corojal y al oeste con terrenos de la sucesión de José Antonio Iznaga. La primera referencia documental localizada sobre Magua data de 1748, cuando José Pérez de Corcho y su esposa Melchora Carbajal cargan sobre dicho ingenio que “...yo Melchora Carbajal hube por muerte de Mariana Domínguez, mi madre”. Es decir, que el ingenio existía con anterioridad. En 1749, Pérez de Corcho arrienda el ingenio con todas sus instalaciones, entre las que que se especifica: “...la casa de vivienda embarrada [...]”. En 1765, Ana Teresa Pérez constituye una hipoteca sobre su ingenio Magua que había heredado de su madre, Melchora Carbajal, expresando que dicho ingenio contiene “...las fabricas de vivienda, de ingenio, de calderas y demás necesarias a la clase de dicha finca [...]”. Poco después, el ingenio pasa al Caballero Regidor Juan Andrés Padrón, quien lo fomenta hasta llegar a tener en 1798 una dotación de 102 esclavos y estar valorado en la alta cifra de 61 307 pesos.

En 1802 Juan Andrés Padrón da poder para testar a sus hermanas Jacinta y Bárbara Inés y las declara sus únicas y universales herederas. Jacinta Padrón muere poco después quedando por única heredera Barbara Inés. En 1814, María del Carmen Borrell y Padrón, declara la posesión del ingenio, con 105 esclavos, 50 yuntas de bueyes, 20 mulas, fábricas, cobres labranzas y en donde se haya la cantidad de $ 36 085 pesos correspondientes a su hijo Pedro José que le cupieron por herencia de su tía Bárbara Inés Padrón. Al año siguiente, forma compañía con su hijo Pedro Iznaga y Borrell, para la administración del ingenio a quien pasa la propiedad del ingenio a la muerte de su madre en 1831. Como se ha expresado, Pedro Iznaga y Borrell se casa con Monserrate de Lara Borrell, su prima, y a la muerte de éste el ingenio pasa a sus hijos, mediante la representación de su madre durante el período de minoría de edad. En 1842, Monserrate de Lara declara que sus hijos heredaron la cifra de 62 325 pesos en el ingenio Magua, cifra similar a la consignada a fines del siglo XVIII. Es de suponer, entonces, que hacia fines del XVIII el cuerpo principal de la casa de vivienda de Magua estaba construido, cuando el ingenio perteneció a Juan Andrés Padrón. En la actualidad solo quedan las ruinas de esta casona.

Imagen de la Casa de Vivienda del Ingenio Magua, en el Valle de los ingenios de Trinidad, esta foto fue enviada por Pedro Iznaga a la revista: “La Ilustración Ibérica” para su publicación en el número del 4 de enero de 1896.

Por el matrimonio de Justo Germán Cantero con Monserrate este ingenio estuvo bajo la administración de Cantero hasta la mayoría de edad de los hijos de Monserrate con Iznaga. En 1855, Juan Cristóbal Gundlach es huésped de Cantero en Magua y dejó la siguiente descripción del ingenio y la casa de vivienda:

El ingenio donde estoy en el momento es muy bonito, pero no hace en el momento mucha zafra solamente 3 000 cajas. Tiene como 200 negros pero muchos de ellos están repartidos en sitios de viandas, potreros, tejar, alambique, carpintería, etc., [...]
...Yo vivo aquí solo en la vivienda que es bien grande muy hermosa y bien pintada. [...]El colgadizo principal es bien largo (42 pasos míos) con las luces cubiertas con persianas (forman 7 arcos). Allí hay billar, mesa de juego, etc. [...] Al fin la casa es muy hermosa y tiene por delante un gran terraplén cubierto con ladrillos y con una escalera casi a todo lo largo de la casa con escalones de loseta de mármol.


Por esta descripción es evidente que hacia esa fecha la casa contaba con los altos portales compuesto de arcos sobre pilares, debajo del cual estaban los grandes aljibes. Según Francisco Rodríguez Altuna, en Magua se construyó un acueducto:

...cuyas aguas bajan de la parte alta de la finca hacia el batey. Son conducidas por su propio peso y unas veces por medio de tubos en la parte que atraviesa el camino real y otras veces por medio de canales de ladrillos [...] llegan las aguas derramándolas en un pozo muy profundo que allí se construyó o en los magníficos “aljibes” o cisternas construidos en el frente de la casa de vivienda. Estas aguas se utilizan no solamente en el consumo del ingenio sino en la fabricación del aguardiente superior que allí se produce.

En 1865 se consigna que Magua cuenta con “...Una casa de vivienda de cuarenta varas de frente y veinte y cinco de fondo de mampostería, tejas y azotea en mal estado con un aljibe al frente [...]” . Este ingenio pasó a Pedro José Iznaga y Lara, quien lo inscribe en 1880 en el Registro de la Propiedad.
En cuanto a su planimetría, esta casa como las típicas del valle del SXIX, posee un amplio portal y una gran escalinata. En la planta de Magua el rectángulo central se inscribe dentro del rectángulo perimetral de modo perfectamente ajustado. El núcleo básico de esta casa está formado por dos crujías, compartimentadas en tres estancias cada una, con un gran arco lobulado entre la sala y el comedor. El portal y sus magníficos arcos estaban cerrados con persianas, que permiten un control climático muy eficaz.

Magua como Guáimaro contaba con excelentes pinturas murales en su interior, de las que Gundlach también dejó testimonio:

...Un mulato pintor de Trinidad la pintó. La sala figura ó parece tener fondo azúl, pero este fondo es casi todo cubierto con un dibujo que representa una cortina de punto, con orillas bordadas, y está colgada de tiempo en tiempo encima de olivos dorados grandes y amarrada con cintas de colores. Al lado de la puerta y ventana parece ser recogida en pliegues como un mosquitero. Cuando de día está abierto las cenefas superior e inferior son otra obra maestra. La inferior por ejemplo tiene como nichos con floreros de diferentes flores, encima de éstas corre una lista con un bejuco que tiene pájaros y mariposas bien pintados según libros que dio Cantero para este fin. [...]




Fuentes:
-Trabajo Final de carrera de Marcela de Lara y Raul Currás, (Tutora: Alicia García Santana)
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