Ingenio San Fco. Javier o Manaca-Iznaga, Valle de los Ingenios. Trinidad de Cuba. (I)




El ingenio Manaca-Iznaga, de 90 caballerías de tierra, pertenecía al Partido de Río de Ay. En 1881 sus linderos eran: al norte, los terrenos del ingenio Corojal; al sur, el Camino Real; al este, las márgenes del Río de Ay y, por el oeste, el ingenio Manacas-Armenteros. En 1750 Manuel José de Tellería pide licencia al Cabildo para “...erigir un ingenio de haser miel y azúcar como Dueño de la estanca que fue de franco de Aguilar con cuatrocientos ps de posesión en las tierras del corral manacanacu [...]”. En 1776 el Escribano Público Antonio Ramírez Barroso certifica que:

...con vista a los Autos que se siguen contra los vienes de Dn Manl de Thelleria [...] que a veinte y tres de marzo proximo pasado Dn Thomas Joseph Muñoz remato en Publico Subasto el Ingenio titulado Manacas de estos vienes en cantidad de [...] mil setecientos veinte y seis ps cinco y medio reales precio de su tasacion [...]. -(Archivo historico de Trinidad)-


En 1787, Fernando Muñoz, hijo de Tomás José y casado con Simona Herrera, declara un ingenio en tierras de Manacanacu titulado San Francisco Javier . En 1795, Joaquina Josefa Muñoz y Herrera vende a Pedro J. Iznaga y Pérez de Vargas un ingenio situado en tierras del corral Manacanacu, el mismo que hubo de Simona Herrera, su madre, valorado en 24 000 pesos . En esa fecha el ingenio contaba con 28 negros. A la muerte de Pedro Iznaga, su viuda María del Carmen Borrell asegura 80 913, 30 pesos a favor de sus hijos Alejo, Pablo, María de la Concepción, Antonio Abad, Félix y Felipe Santiago en dos ingenios, uno de ellos el San Alejo de Manacas, que sin dudas, es el llamado San Francisco Javier cuando pertenecía a la familia Muñoz.

En vida de Pedro Iznaga, el ingenio ya era administrado por su hijo Alejo, a quien pasa a la muerte de su madre en 1831. Según Cantero, el ingenio fue fomentado por Alejo Iznaga y en 1841 hizo 5 600 cajas de azúcar. La fecha exacta de construcción de la famosa torre del ingenio Manacas-Iznaga, la situa Moreno Fraginals, sin referir a fuente alguna, que la torre fue construida en 1848, cuando era propiedad de la viuda de Alejo Iznaga, Juana Hernández. Esta fecha nos parece dudosa, entre otras razones, porque hacia entonces ya estaba insinuada la crisis y los problemas que terminarían por liquidar a los ingenios de la jurisdicción de Trinidad. No obstante, vale recordar que en 1841, el ingenio realizó una zafra muy buena y en 1846 la jurisdicción alcanzó la cifra más alta de la producción azucarera de su historia. Véase, Manuel Moreno Fraginals, op. cit., t. II, p./31/. Alicia García Santana ubica su construcción en el 1826, a un costo de 10 000 pesos. Véase, Alicia García Santana, Trinidad de Cuba, p./264. Todo parece indicar, dado los altos índices de producción alcanzados en la década de 1820-30, que en esos años se levantó la espectacular torre. La casa de vivienda responde a las características comunes en Trinidad en los fines del siglo XVIII y principios del XIX, alrededor de esta época es cuando se transforma el primitivo portal de horcones de madera, como en Guachinango, por las arquerías más “modernas”, en la proxima "entrada" se verá mejor este tema.


Alejo Iznaga y Borrell se casa con Juana Nepomuceno Hernández quien fallece en 1861 y deja la gracia de un tercio de sus bienes para sus hijos Alejo y Teodoro. En consecuencia, en 1862, Teodoro Iznaga y Hernández se adjudica el ingenio Manacas con 231 esclavos de dotación, valorado en 428 185, 83 junto con otras propiedades de menor importancia. Al fallecer Teodoro, pasaron a sucederle sus hermanos, entre ellos, Carmen que en concurrencia con los demás copartícipes de la herencia se adjudicó el ingenio Manacas Iznaga por la cantidad de 40 541 pesos. Carmen, casada con Benito Alvárez, inscribe en 1881 en el Registro de la Propiedad esta finca en condición de ingenio en producción.


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