Museo Napoleónico. “La Dolce Dimora” (II)


La Dolce Dimora, nombre dado por Orestes Ferrara a su residencia, está ubicada en la esquina que forman las calles San Miguel y Carlos Aguirre en el municipio Plaza, constituyendo un edificio único en su contexto. La casa se insertó dentro de una trama urbana compacta en la que es característica la medianería, la ausencia de portales y la presencia de la vivienda unifamiliar en tira, generalmente de dos niveles junto a edificios de apartamentos. De forma puntual pueden verse dispersas algunas mansiones, de un eclecticismo de fuerte filiación clásica, que difieren substancialmente con la casa Ferrara desde el punto de vista expresivo, ya que esta, con su imagen de fortaleza urbana alude directamente a los palacios del renacimiento florentino.

La tipología del palacio desarrollado en la Florencia del quatrocento se caracteriza por ser un bloque cerrado, más o menos cuadrado, de unos cincuenta metros de lado aproximadamente, organizado alrededor de un patio interior. La horizontalidad del volumen se enfatiza a través de las cornisas entre niveles, destacándose la superior como remate de la edificación. En la expresión de las fachadas desempeña un papel decisivo la ubicación de las ventanas, así como las texturas de las superficies. Durante el Renacimiento primitivo fue preferido el aparejo rústico, mientras en el alto Renacimiento esas superficies de aparejo rústico se combinaron con órdenes en pilastras. En estos palacios se producía una diferenciación funcional por niveles; el piso inferior se utilizó para la circulación de comerciantes, clientes y visitantes, constituyendo también un lugar de tránsito de las mercancías, el primer piso o piano nobile se dedicaba a las actividades representativas según el rango del propietario, y el último nivel era el dedicado a la vivienda propiamente de la familia.



La influencia de esa tipología se hace evidente en la casa Ferrara fundamentalmente en la expresión exterior, a través de la disposición y tratamiento de los vanos, en el uso de las cornisas para enfatizar la división de los niveles y en particular por las texturas de sus superficies, almohadillado en el primer piso y despiezo rústico en el resto. Desde el punto de vista organizativo difiere con respecto al modelo renacentista por no estar estructurada alrededor del patio. En ella, este se ubica en la parte posterior de la vivienda, independiente de su disposición interior. Otra diferencia notable es la tendencia vertical del edificio, así como el juego volumétrico de los pisos superiores, que rompe con la continuidad de las fachadas.

ORGANIZACIÓN FUNCIONAL

La disposición funcional de la casa Ferrara es muy clara. Al piano nobile, dedicado a las actividades representativas, se accede por la puerta principal desde la calle San Miguel. Un amplio corredor comunica la entrada de la casa con la salida hacia el patio. A la derecha, elevado ligeramente con respecto al corredor, se encuentra un pequeño vestíbulo que sirve de transición hacia los pisos superiores, hacia la cocina y en particular hacia el Gran Salón, el espacio protagonista de este piso. A continuación, comunicada con él y con el patio posterior está ubicada la capilla.





El segundo nivel constituye prácticamente un gran mezzanine en relación con el doble puntal del Gran Salón. En él se encuentra el comedor de la familia antecedido de un recibidor. El resto de la planta lo ocupa el pasillo que bordea al Gran Salón permitiendo asomarse a él a través de pequeños balcones y una terraza a la que se llega desde dicho pasillo o desde el comedor.

En el tercer nivel se encuentran los dormitorios de los señores y sus invitados distribuidos a ambos lados de un pasillo central. Ubicada entre los cuartos de huéspedes, la terraza estructura la distribución en U de este nivel.

La biblioteca y dos locales secundarios anexos, constituyen los únicos locales cerrados del cuarto nivel. El resto del área está dedicado a espaciosas logias, las que, junto a las terrazas inferiores, permiten lograr la complejidad volumétrica apuntada.

La diferenciación de funciones por niveles se enfatiza con la diferenciación de los tratamientos decorativos. En la casa Ferrara cada piso y cada local tienen su propia identidad. La variedad de los pavimentos, de los tratamientos y decoraciones de las superficies y en particular la diversidad de la forma y materiales usados en los techos, evidencian la potestad del eclecticismo de escoger el, o los estilos más adecuados según el gusto de propietarios y arquitectos. Los interiores de la casa Ferrara son un ejemplo de la combinación de diversas influencias.

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MARÍA VICTORIA ZARDOYA LOUREDA. Arquitecta. Doctora en Ciencias Técnicas. Publicado en la revista “Arquitectura y Urbanismo”, Vol. XXVI, No. 1/2005.
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