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Mostrando entradas de febrero, 2010

PEDRO MARTÍNEZ INCLÁN, PRIMER URBANISTA CUBANO (IV)

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Casa en esquina de 25 y j, Vedado. P.M.Inclán, Década del 20 al 30, estilo neorenacimiento veneciano. Foto en color S. Leonz


La filantropía del Estado benefactor. En 1933 Pedro Martínez Inclán cumple 50 años de edad. Podría suponerse que alcanzada esta edad se consolidarían los principios académicos sustentados hasta entonces. Sin embargo, en el cambio de década, se inserta el proceso de renovación gestado en la arquitectura y el urbanismo mundial y, progresivamente, se desvincula de su pertenencia a la generación de los veinte para integrarse a la que emerge en la década del cuarenta. Cabe señalar que no cae en la trampa del neocolonial como revaloración historicista de la herencia hispánica y cubana, posición encabezada por Leonardo Morales, Bens Arrarte, Govantes y Cabarrocas, como prolongación local de los códigos académicos más que como justificativa de una transición renovadora hacia el Movimiento Moderno. Este comenzaba a difundirse en Cuba, primero, a través de algunos artículos…

PEDRO MARTÍNEZ INCLÁN, PRIMER URBANISTA CUBANO (III)

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Estos antecedentes eran conocidos por Pedro Martínez Inclán quien, a su regreso de Europa, decide escribir un libro que resuma lo realizado hasta entonces en La Habana, defina sus características específicas e indique las perspectivas futuras de su desarrollo: La Habana actual. Estudio de la capital de Cuba desde el punto de vista de la arquitectura de ciudades, constituye el único texto escrito en la República que analiza todos los aspectos formales, funcionales, técnicos, sociales, económicos y estéticos de la capital . Él percibía su importancia estratégica en el Caribe ante el incipiente desarrollo del turismo y la fuerte personalidad de su paisaje, al decir:

“La Habana debiera ser, las Canarias de América para el aprovisionamiento de los buques y la Niza de América para todos los pueblos del Norte y aún para los del Sur. El puerto más seguro y mejor equipado del mundo. La ciudad de los jardines y de las flores con el frente de agua más bello de América.” .

Martínez Inclán veía con …

PEDRO MARTÍNEZ INCLÁN, PRIMER URBANISTA CUBANO (II)

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Pedro Martínez Inclán se gradúa en 1911, a la edad de 28 años -se inició con modestia en el cargo de maestro de escuela-[1], en la Escuela de Ingenieros y Arquitectos de la Universidad de La Habana. Recibió allí una formación académica rigurosa basada en la metodología de diseño Beaux Arts, impartida por el equipo de profesores que habían fundado la escuela en 1900: Eugenio Rayneri Sorrentino, Aurelio Sandoval García, Antonio Espinal Bestard, Andrés Castellá Abréu y otros. Recién graduado, comenzó a trabajar profesionalmente en la construcción de residencias y apartamentos -asociado con R. J. Ibern, P P Gastón, M. Díaz, A. Maruri- en correcto estilo clásico francés y se integró en 1913 a la administración estatal al ocupar el cargo de Jefe de la Sección de Arquitectura en el Departamento de Fomento del Ayuntamiento de La Habana, dirigido por el Arq. Rodolfo Maruri[2]. Allí comenzó su primer contacto con los problemas urbanos. El alcalde de La Habana durante el período 1912-1916, gener…

PEDRO MARTÍNEZ INCLÁN, PRIMER URBANISTA CUBANO (I)

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La ansiada imagen de una capital moderna
Por: Roberto Segre
Despiertan hoy en la mente algunas reflexiones al rescatarse la figura de Pedro Martínez Inclán (1883-1957) consagrado, según el historiador Joaquín E. Weiss, como primer urbanista de Cuba. Fundador en 1924 de la cátedra de Arquitectura de Ciudades, Parques y Jardines en la Escuela de Arquitectura de La Habana -con anterioridad a la homóloga creada en Rosario (Argentina) por Carlos María Della Paolera en 1929, y al primer curso de urbanismo impartido por el especialista austríaco Karl Brunner en Santiago de Chile en 1930- difundió en el Caribe la Carta de Atenas interpretando críticamente su contenido, adaptándola a la realidad latinoamericana, un cuarto de siglo antes que lo hicieran superficial y banalmente, los llamados “grandes maestros de la arquitectura” reunidos en Machu-Picchu (1977). Nadie recordó en La Habana el centenario de su nacimiento (1983), y sólo en la presente ocasión (1993), por iniciativa del arquitecto Mar…

LA TOMA DE LA GRAN CIUDAD BLANCA (V y final)

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La Habana cambia

La Habana oficial pre-revolucionaria --urbana, cosmopolita, blanca y pequeñoburguesa-- ha sufrido una readecuación espontánea que responde a los intereses de nuevos actores en nuevos escenarios. Durante un tiempo los cambios fueron al interior de las edificaciones, limitados a nuevos usos del antiguo cascarón, pero después comenzaron a eclosionar. Esos cambios en la imagen y funcionamiento de la ciudad se han hecho aún más visibles con la crisis económica y un paralelo relajamiento suicida en el control urbanístico, con distorsiones generalizadas, visibles y permanentes. Eso refleja una creciente indisciplina social que ha tomado la calle por asalto. A esto se añade el déficit acumulado y malas condiciones de la vivienda, agravado por el hacinamiento y la pérdida de centralidad en la ciudad compacta tradicional; mientras las inversiones inmobiliarias, para el turismo y el comercio en moneda dura se han concentrado en la franja costera del oeste, ya privilegiada desde l…

LA TOMA DE LA GRAN CIUDAD BLANCA (IV)

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Ya desde los años 1990s la población de la ciudad de La Habana empezó a decrecer, y también a envejecer. En eso influye la emigración hacia el extranjero, mayor en la capital y mayoritariamente blanca; la baja natalidad causada por las dificultades materiales para criar hijos, especialmente la alimentación y la falta de viviendas; y el alargamiento de la esperanza de vida. Durante varias décadas después del triunfo de la Revolución el saldo migratorio interno hacia la capital se mantuvo numéricamente bajo, pero después creció significativamente por las severas carencias del Período Especial. En realidad, el problema de la migración hacia la capital había sido hasta entonces más cualitativo que cuantitativo. En 1997 se reguló el acceso a La Habana. Paradójicamente, de esa manera se disuade a los mejores, con lo que se consigue empeorar la composición social de los que siguen llegando. Muchos de esos inmigrantes son de la zona oriental de Cuba, históricamente más pobre y más oscura, que…

LA TOMA DE LA GRAN CIUDAD BLANCA (III)

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Con las primeras medidas revolucionarias de 1959-61 se produjo un éxodo masivo de la clase alta y gran parte de los sectores medios urbanos, prácticamente blancos en su totalidad. Las propiedades abandonadas por sus dueños fueron tomadas por el Estado y usadas como oficinas, viviendas, escuelas y dormitorios de estudiantes provenientes de zonas rurales apartadas. Barrios elegantes completos del oeste como Miramar, Country Club (con su nombre cambiado a Cubanacán), Biltmore (Siboney), o Nuevo Biltmore (Atabey) se llenaron con filas de niños escolares uniformados marchando, con piel más oscura que los inquilinos anteriores, atendidos por tías todavía más oscuras. Muchas de ellas terminaron por quedarse a vivir clandestinamente en las casas que inicialmente fueron tomadas como dormitorios o escuelas, las cuales se habían ido vaciando de escolares en la medida en que se fueron construyendo instalaciones ad hoc.



Eso dio lugar a un curioso patrón, con mansiones vacías o ya ocupadas por perso…

LA TOMA DE LA GRAN CIUDAD BLANCA (II)

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Casa del Vedado

ElVedado fue una urbanización de vanguardia, la mejor y mayor pieza del urbanismo español colonial en Cuba, con calles anchas y rectas que por primera vez estuvieron bordeadas con árboles, viviendas retranqueadas tras una franja de jardín y portal frontal, y también separadas entre sí; teniendo además la ventaja de la cercanía al mar y sus frescas brisas. El inicio de esta urbanización a partir de 1859 con el barrio de ElCarmelo contribuyó a la decadencia de El Cerro, si bien las guerras de Independencia paralizaron la construcción de viviendas. Comenzando el siglo XX se produjo una impresionante explosión, detonado por el asentamiento en la zona de oficiales veteranos del Ejército Libertador que aprovecharon la paga recibida al licenciarse, inmediatamente seguida por los altos precios del azúcar a raíz de la Primera Guerra Mundial: el período de las Vacas Gordas.



A pesar de su imagen elegante, El Vedado fue un barrio socialmente mezclado casi desde sus propios inicios. …

LA TOMA DE LA GRAN CIUDAD BLANCA (I)

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Por: Mario Coyula Cowley

La Habana fue una ciudad más española que las de otras colonias iberoamericanas en el continente, emancipadas ocho décadas antes. La población indígena en Cuba era subdesarrollada y escasa, y fue exterminada y asimilada muy rápidamente, dejando pocas huellas en la cultura material cubana, excepto la típica choza de palma, el bohío, y algunas comidas elementales que han tenido el raro privilegio de pasar de pobres a lujosas. En cambio, hacia 1817 la población de color superaba en 45 mil a la blanca, y veinte años después se alcanzó el pico en la importación de esclavos traídos del África Occidental y Angola. El aporte cultural africano fue muy importante para el patrimonio intangible, especialmente los cultos religiosos sincréticos, música y danza; pero tampoco influyó en las estructuras territoriales y la imagen urbana, que estuvo dominada por códigos y valores europeos, ya mestizados en épocas tempranas con vestigios mudéjares. Entre fines del siglo XVIII y pr…