PEDRO MARTÍNEZ INCLÁN, PRIMER URBANISTA CUBANO (IV)




Casa en esquina de 25 y j, Vedado. P.M.Inclán, Década del 20 al 30, estilo neorenacimiento veneciano. Foto en color S. Leonz


La filantropía del Estado benefactor.

En 1933 Pedro Martínez Inclán cumple 50 años de edad. Podría suponerse que alcanzada esta edad se consolidarían los principios académicos sustentados hasta entonces. Sin embargo, en el cambio de década, se inserta el proceso de renovación gestado en la arquitectura y el urbanismo mundial y, progresivamente, se desvincula de su pertenencia a la generación de los veinte para integrarse a la que emerge en la década del cuarenta. Cabe señalar que no cae en la trampa del neocolonial como revaloración historicista de la herencia hispánica y cubana, posición encabezada por Leonardo Morales, Bens Arrarte, Govantes y Cabarrocas, como prolongación local de los códigos académicos más que como justificativa de una transición renovadora hacia el Movimiento Moderno. Este comenzaba a difundirse en Cuba, primero, a través de algunos artículos publicados en la revista Arquitectura del Colegio de Arquitectos, de los profesores de historia de la arquitectura, Alberto Camacho y Joaquín Weiss; segundo, por las polémicas que suscitaran las posturas combativas de Le Corbusier induciendo el contraataque de los académicos. En América Latina alcanza resonancia el escrito de Ángel Guido La Machinolátrie de Le Corbusier [1], traducido y publicado de inmediato en Cuba, en los tempranos años treinta [2]. Posición que no era compartida por Martínez Inclán, quien por el contrario, creía en las potencialidades de los avances tecnológicos al decir: “La máquina incorporada a la vida moderna será un elemento más que enriquecerá el manantial de inspiración del Arte[3]. Poco a poco los códigos formales del racionalismo comenzaron a insertarse fragmentariamente en las obras de este período: aparecen en los proyectos presentados en 1937 para el concurso del Hospital Antituberculoso de Topes de Collantes, en la Maternidad Obrera de Emilio de Soto en Marianao (1939), y en la primera casa “blanca” del Vedado -según Joaquín Weiss [4] -construida por nuestro arquitecto en 1931.





Vedado, esq. 23 y 21. Primera vivienda racionalista 1931, P.M.Inclán. Fotos en color Alexi y Laura P.

La precaria situación económica del país a partir de la crisis mundial de 1929 y la caída de Machado, habían impedido seguir adelante con el plan de Forestier. Además, comenzaron a fortalecerse las críticas dirigidas al sistema de avenidas, excesivamente rígidas, que según Weiss, más que a una necesidad social respondían en su propuesta de “haussmanización” a la creación de “obras de relumbrón, de monumentalismo por sí y para glorificación del Estado o de su jefe circunstancial”.

También se evidenciaba la presión de los intereses de Estados Unidos por articular las nuevas estructuras urbanas a la dinamización de su propio mercado: cuando se invalida la lógica propuesta de Forestier de utilizar al máximo el sistema ferroviario cubano para el transporte de pasajeros y mercancías ello responde al interés de vender automóviles, camiones y ómnibus a Cuba y de aplicar las nuevas tecnologías en la construcción de carreteras y vías urbanas de tránsito rápido. El constante incremento de La Habana -a mediados de los treinta ya posee setecientos mil habitantes- y de la población del país fortalecen las presiones sobre el Estado para promulgar leyes referidas a las estructuras urbanas, los servicios y el hábitat social. En 1940 se aprueba una nueva Constitución que por primera vez contendrá artículos que establecen normativas sobre estos temas -los planes reguladores municipales y regionales, las zonas industriales- y favorecen la promoción de planes de viviendas económicas [5].

Aunque pocas iniciativas se concretarán en la realidad -en 1945 La Habana posee trescientos mil habitantes viviendo en casas de vecindad [6] - se inicia un fuerte movimiento de arquitectos jóvenes, identificados con los aires de renovación que soplan a escala internacional. En 1939, José Luis Sert pasa por La Habana en camino hacia Estados Unidos, establece contacto con Eugenio Batista y se crea la filial cubana del CIAM [7] en 1941 es fundada la ATEC -Agrupación Tectónica de Expresión Contemporánea- presidida por Eduardo Montoulieu con la participación de Eugenio Batista, Miguel Gastón, Nicolas Arroyo, Gabriela Menéndez, Manuel de Tapia Ruano, Beatriz Masó, Rita Gutiérrez y otros [8]. En 1942, Martínez Inclán se integra al movimiento de los jóvenes y funda el Patronato Pro-Urbanismo [9] en el cual compromete no sólo a arquitectos sino también a literatos y periodistas, como el director de la revista Carteles, Alfredo T. Quílez y Armando Maribona [9]. Ambas instituciones organizan una significativa exposición en Trinidad (1942) para debatir los problemas del urbanismo moderno y al mismo tiempo la conservación del patrimonio histórico [10]. Ya los planteamientos BeauxArts quedaban atrás y comienzan a difundirse los textos de Saarinen, Hegemann, Kimball, Howard, Unwin, Geddes, Bardet, los proyectos de las Greenbelts del gobierno de Roosevelt, los planos de reconstrucción de las ciudades inglesas.

[1] GUIDO, Ángel. La Machinolatrie de Le Corbusier. Rosario: edición del autor; 1930.

[2] GUIDO, Angel Guido. “La Maehinolatrie de Le Corbusier” en Colegio de Arquitectos 7. Vol. 14. La Habana; julio 1930. P21.

[3] MARTÍNEZ INCLÁN, Pedro. “Últimas obras del profesor Ángel Guido” en Arquitectura y Urbanismo 45. Año V. La Habana; abríl 1937. P. 10.

[4] WEISS, Joaquín. “Homenaje...”. Op. Cit. P. 352. Se refiere al edificio de apartamentos situado en 23 y 14, Vedado, construido para Justo Carrillo en 1931 sin concesiones a la ornamentacián Déco de la época.

[5] ARROYO, Nicolás. “La ATEC y la última exposición de Trinidad” en Arquitectura 118. Vol. XI. La Habana; mayo 1943. R 190.

[6] FERNÁNDEZ NUÑEZ, José. La vivienda en Cuba. La Habana: Arte y Literatura; 1976. P. 34. [ii] ARMAS, Miguel de y ROBERT, Marcelo. Viviendas de los estratos populares en la República mediatizada. Tesis de graduación. La Habana: Facultad de Tecnología, Escuela de Arquítectura; 1975. [iii] Ha sido reconocida internacionalmente la activa participación de los arquitectos cubanos en los Congresos del CIAM. Ver: MUM FORD, Eric. The CIAM Discourse on Urbanism, 1928-1960. Cambridge, Mass.: The MIT Press; 2000. R 248. [iv] QUINTANA, Nicolás. “Evolución histórica de la arquitectura en Cuba” en La Enciclopedia de Cuba. T. 5. Madrid: Playor; 1974. P93.

[7] “El Patronato Pro-Urbanismo” en Arquitectura 106. Vol. X. La Habana; mayo 1942. P. 187. Se crea una Comisión Nacional para estudiar los postulados de la urbanización moderna: 1) resolver el problema de la vivienda; 2) ordenamiento del crecimiento urbano; 3) creación de centros de salud; 4) creación de casas-escuelas; 5) conservación de los valores históricos y arqueológicos.

[8] MARTÍNEZ INCLÁN, Pedro. “Urbanismo” en Arquitectura 190. Año XVII. La Habana; mayo 1949. R 133.

Por: Roberto Segre 4ª Parte. Ver aquí la 1ª Parte - 2ª Parte - 3ª Parte
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