PEDRO MARTÍNEZ INCLÁN, PRIMER URBANISTA CUBANO (VI y final)

La obsolescencia del proyecto académico

En los últimos años de su vida Pedro Martínez Inclán, abraza radicalmente la causa de la modernidad y cuestiona todo rescate historicista, al reconocer:

“En el presente siglo se ha llevado a cabo en todas las artes y particularmente en la Arquitectura, las más radicales transformaciones que se recuerden de ninguna época de la Historia... Se ha sacudido el yugo de la arqueología y de la tradición y se ha creado una arquitectura nueva, tan severa y tan clásica como La romana y tan racional o funcional como la gótica.”

Luego reafirma su identificación con la vanguardia al cuestionar los temores infundados de quienes temen integrar un diseño moderno en el centro histórico: “Pobres de los que confíen en pastiches de estilos antiguos para atraer turistas; las arquitecturas antiguas han muerto como los dioses del paganismo” . Demuestra su pasión por las obras recientes al elogiar vehementemente los dos premios recibidos por Antonio Quintana en los concursos del Retiro Médico y del Retiro Odontológico, edificios que, parafraseando a Paul Válery, representan la “arquitectura que habla” frente a las infinitas obras “mudas” de La Habana. Confiesa estar apasionado por la lectura de los libros que representan el triunfo de las nuevas ideas, luego de haber archivado el Letaroulli, sustituido por los textos de Neutra, Mies van der Rohe, Saarinen, Gropius, Berlage, Dudok, Lurcat y Le Corbusier .

Su proximidad a los jóvenes estudiantes y profesores de talento -Antonio Quintana, Mario Romañach, Nicolás Quintana, Manuel Gutiérrez, Fernando Salinas y otros- hace que apoye el movimiento de renovación acaecido en la Escuela de Arquitectura durante el decanato de Joaquín Weiss, que culmina en 1947 con la “Quema de los Viñolas” . A partir de entonces, las asignaturas de su cátedra -en la cual participaban los arquitectos Alberto Prieto y Manuel de Tapia Ruano- se acercan a los temas más concretos de la ciudad contemporánea, tales como las viviendas de bajo costo, los centros cívicos, los sistemas de transporte -ferrocarril, aeropuertos, puertos- y la creación de los núcleos satélites y las ciudades nuevas. Se integran el estudio de las propuestas de Le Corbusier, la vanguardia rusa y la experiencia inglesa de las New Towns .

El aporte más significativo de sus últimos años de docencia es la propuesta de una Escuela de Planificación Urbana y Rural, anexa a la Escuela, con cursos para arquitectos e ingenieros, basada en las experiencias europeas y norteamericanas . Si bien no se llevó a la práctica, representa un significativo cambio conceptual, el referirse a la “planificación”, en vez de la tradicional “arquitectura de ciudades”. Aunque no renuncia al principio de que los arquitectos sean los responsables del diseño urbano -se apoya en la tesis del italiano Luigi Piccinato- comprende la complejidad creciente de los problemas territoriales y la necesidad de un trabajo en equipo con especialistas de disímiles disciplinas. Pero se niega a abandonar la primacía de los valores estéticos en el necesario equilibrio que debe condicionar el urbanismo moderno concebido como “arte-ciencia” y definido por las “tres gracias” de la disciplina: circulación, belleza e higiene .

La parábola de su vida, iniciada bajo la tutela de Marcel Poéte, culmina con la Carta de Atenas. En el VII Congreso Panamericano de Arquitectos celebrado en La Habana en 1950 presenta la ponencia “Código de Urbanismo” conformada por el texto de la Carta de Atenas, rectificada para su uso latinoamericano, con el título de Carta de América . A los 95 epígrafes originales le agrega 89 que se distribuyen en forma irregular a lo largo del texto. Los nuevos temas se refieren a las contradicciones políticas y económicas que inciden con mayor fuerza en las ciudades del hemisferio, desde el uso privado de tierras públicas localizadas en sitios privilegiados hasta la precariedad de recursos de los Estados para acometer los planes de viviendas populares. Denuncia las demoliciones en el centro histórico con fines especulativos -quizás intuía lo que podía acontecer en La Habana de haberse concretado el plan de Sert- y postula la formación de ciudades satélites y las supermanzanas, antes que se aplicaran en Brasilia. En el tema de la circulación, hace referencia a la cuadrícula de las Leyes de Indias como elemento específico de nuestra realidad urbana, ajeno a los trazados de ejes y focos, comunes en el barroco europeo. Por último, le integra el acápite de la “estética urbana”, tema obviado en la Carta por la presión de la línea “dura” del CIAM en el Congreso de 1933 . Preconiza la armonía necesaria entre los edificios públicos en las áreas centrales, la atención a la cualidad del paisaje natural y la necesidad de lograr una estética “participacional”, basada en los criterios y aspiraciones de los usuarios. Pedro Martínez Inclán fue un luchador incansable por la belleza integrada en la vida cotidiana de la sociedad, identificada con los redentores contenidos morales. Creía en la posibilidad de materializar sus ideas en una isla tropical que era el símbolo del paraíso, aunque para muchos representaba el infierno. Confiaba en el progreso social, identificado con la educación, la estética y la ciencia que harían posible la cualificación del ambiente construído. Pero ese optimismo esperanzador no se correspondía con la realidad imperante, mucho más cercana al concepto de progreso de Walter Benjamin, al decir:

“Existe un cuadro de Paul Klee que se titula Angelus Novus, que representa a un ángel que parece tener el propósito de alejarse del lugar donde se mantiene inmóvil. Sus ojos están despavoridos, su boca abierta, las alas desplegadas. Tal es el aspecto que debe tener necesariamente el ángel de la historia. El tiene el rostro vuelto en dirección al pasado. Ante nosotros se presenta una cadena de acontecimientos mas él no ve otra cosa que una sola y única catástrofe, que no cesa de lanzar ruinas sobre ruinas, amontonándolas sobre sus pies. El bien quisiera rezagarse, revivir a los muertos y reorganizar a los vencidos, pero desde el paraíso bate una tempestad sobre sus alas, tan fuerte que el ángel ya no puede volver a cerrarlas. Esa tempestad lo impulsa incesantemente hacia el futuro al cual el ángel vuelve la espalda. Entretanto, ante sus ojos, las ruinas se acumulan hasta el cielo. A esta tempestad, es a lo que nosotros llamamos: el progreso”.


MARTÍNEZ INCLAN, Pedro. “Edificio de Retiro, Odontológico””en Arquitectura 226. La Habana; mayo 1952. R 193.

MARTÍNEZ INCLÁN, Pedro. Algunas nociones de estética urbana. La Habana: Imp. R Fernández; 1946. P. 49.

MARTINEZ INCLAN, Pedro. “Arqueología versus arquitectura” en Arquitectura 150. Año XIV. La Habana; enero 1946. P. 6.

Nicolás Quintana, uno de los participantes del movimiento, considera hoy que la protesta contra la enseñanza académica se convirtió en un acto de vandalismo. Al referirse a Martínez Inclán reconoce sus cualidades de maestro, que dejaron en él una huella imperecedera. FORNÉS, Rafael. “Entrevista a Nicolás Quintana” en Encuentro de la Cultura Cubana 18. Madrid; otoño del 2000. P 23-48.

MARTINEZ INCLAN, Pedro. Arquitectura de Ciudades. La Habana: Facultad de Arquitectura, Universidad de La Habana; s/f.

MARTINEZ INCLAN, Pedro. “Escuela de Planificación Urbana y Rural” en Arquitectura 166. Año XV, La Habana; mayo 1947. P. 165.

MARTINEZ INCLAN, Pedro. “Ciclo de conferencias sobre temas de urbanismo” en Arquitectura 99. Año IX. La Habana; octubre 1941. P318.

Martínez Inclán tiene el mérito de haber traducido la versión original francesa ya que la versión en español recién se edita en la Argentina en 1957: C1AM, Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna. La Carta de Atenas, prólogo de Jean Giraudoux. Buenos Aires: Contémpora; 1957. Es probable que conociera la versión reducida publicada en Arquitectura y Construcción. Santiago de Chile; 1946, reproducida en Revista de Arquitectura 303. Año XXXI. Buenos Aires; marzo 1946. P. 115. De todos modos, su versión es la primera que se difunde en el Caribe: MARTINEZ INCLAN, Pedro. Código de LJ.banismo. Carta de Atenas- Carta de La Habana. La Habana: Imprenta R Fernández; 1949.

Esta posición de Martínez Inclán, que coincidía con la sostenida por Le Corbusier, era opuesta a los “duros” del Movimiento Moderno: Mies van der Rohe, Ludwig Hilberseimer, Ernst May, Karel Teige y Hannes Meyer. Ahora que estamos rescatando al Maestro cabe reconocer que se produjo un vacío cultural en la arquitectura cubana entre los años setenta y noventa al identificarse la Escuela de Arquitectura de La Habana con los postulados de Hannes Meyer: “La arquitectura ya no es arquitectura. Construir es hoy una ciencia. La arquitectura es la ciencia de la construcción”. Afortunadamente, este esquematismo reduccionista ha sido superado. Ver: LLINAS, José.”Sobre la relativa importancia de la forma” en 2c. Construcción de la Ciudad 22 “La línea dura. El ala radical del racionalismo”. Barcelona; abril 1985. P. 25.

BENJAMIN, Walter. “Théses sur la Philosophie de l’Histoire” (1940) en Poésie et Révolution. París: Denoél; 1971; P.281



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