Renacer del Museo Napoleónico de La Habana


Museo Napoleónico de La Habana, durante su restauración. Foto: Polito_1936

El Museo Napoleónico de La Habana ha vuelto a abrir sus puertas al público, luego de una restauración capital, en la que intervinieron los especialistas de la Oficina del Historiador de la Ciudad. La carpintería, vidrios, metales y pinturas renacen gracias al minucioso trabajo de los gabinetes de Restauración y de Pintura de Caballete. Casi todas las piezas de la colección fueron intervenidas durante este proceso que significó, sin duda, un reto para los restauradores.

Uno de ellos fue la biblioteca que, con casi cien metros cuadrados de superficie de madera, fue sometida a una ardua labor para borrar las huellas de una aplicación errada y tratar adecuadamente los recubrimientos. Asimismo, se devolvió el esplendor al mobiliario, con un alto grado de deterioro; a las lámparas, algunas de gran tamaño; a la cerámica y al armamento.

Obras de Louis Tocqué, Jean-Marc Nattier, Nicolas de Largillière y Hubert Robert, entre otros pintores franceses, que marcan algunos sucesos de la vida de Napoleón, se exhiben en el Museo Napoléonico. Estas piezas se sometieron al cuidado de los especialistas del Gabinete de Restauración de Pintura de Caballete, quienes se encontraron ante pinturas que acumulaban el deterioro de años. Sin modificar demasiado las obras, tuvieron que eliminar bastidores dañados y maderas maltratadas. En otros casos, la restauración fue más profunda y hubo que retirar las huellas de materiales o procedimientos inadecuados.

Además de su sorprendente colección que incluye piezas representativas de la etapa comprendida desde la revolución francesa hasta el segundo imperio, relacionadas fundamentalmente con el emperador Napoleón I, el museo se encuentra en un inmueble de gran valor que imita a un palacio florentino, bautizado como La Dolce Dimora por su dueño, el político cubano-italiano Orestes Ferrara, quien encargó su construcción a los arquitectos Evelio Govantes y Félix Cabarrocas.

Perteneciente desde hace algunos años a la Dirección de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad, el Museo Napoleónico, ubicado en la calle San Miguel no. 1159, entre Ronda y Masón en el municipio Centro Habana, exhibe entre sus piezas más significativas la mascarilla mortuoria de Napoleón, traída por el último médico que atendió a Napoleón en Santa Elena, el doctor Francesco Antommarchi, que murió en Santiago de Cuba. También se encuentran un catalejo que utilizó Napoleón, una casaca de cuando era primer cónsul y un retrato con la firma de Andrea Appiani. Además de una extensa biblioteca dedicada a Napoleón, la institución agrupa una importante colección numismática, y una amplia representación de pinturas de la época.

Museo Napoleónico (San Miguel no. 1159, entre Ronda y Masón, Centro Habana)
Horario: De martes a sábados, de 9:30 a.m. a 5:00 p.m. y domingos de 9:30 a.m. a 12:30 p.m. Telf.: 879 14 12
Por: Lilibeth Bermúdez y Katia Cárdenas
Tomado de Habana Radio


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