Del convento a la CUJAE. Más de cien años de enseñanza de arquitectura en Cuba. (VI)

EL EDIFICIO DE INGENIERÍA Y ARQUITECTURA DE 1927



Escuela de ingenieros y arquitectos de la Universidad de La Habana. 1928. Moenck y Quintana, arquitectos. Año 1928. Actualmente Facultad de Física.

Los cambios de 1925 en los planes de estudio de Arquitectura posibilitan una profundización en los temas particulares de la especialidad, propiciando un mayor número de egresados con el título exclusivo de arquitectos. Según el profesor Menéndez, con este plan los “...Arquitectos iban a tener un bagaje cultural, científico y artístico semejante al que proporcionaban las más renombradas escuelas del mundo...” Se produjo casi una coincidencia con estos cambios en los planes y programas y el traslado de los arquitectos e ingenieros hacia el nuevo edificio.



El edificio de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura, como el edificio Enrique José Varona (1940), son los dos que rompen con la estricta estructura simétrica del recinto de la colina. El primero se destaca por su fachada principal volcada hacia la avenida 27 de Noviembre, un poco desplazada de la entrada principal del Hospital Calixto García. Por su parte frontal, el edificio, de cuatro plantas, es perfectamente simétrico: se divide en tres cuerpos tanto en sentido horizontal, como en el vertical. Se vincula con la calle por medio de una escalinata en dos tramos que abre hacia el tramo central de un basamento de tipo renacentista, con tres arcos de medio punto. Sobre estos arcos, una logia de doble puntal con seis columnas de orden jónico y tres intercolumnios, quedaba rematada en el último nivel con un pretil donde aparece la inscripción con el nombre de la escuela y el año. Los cuerpos laterales tienen los vanos dispuestos en número de tres por cada nivel: tres en el basamento, seis para los dos niveles de la sección del medio y otros tres en el superior. Los tres arcos del basamento permiten la entrada al vestíbulo que abre hacia una amplia sala, la que comunica con un espacio interior alrededor del cual se sitúan las aulas y otras dependencias y al que se vuelcan las galerías muchas veces usadas para las clases de dibujo.

La planta, a diferencia de las Escuelas de Derecho, Ciencias o la Biblioteca, no tiene forma cuadrangular, sino que está conformada por varios cuadrángulos adosados. El basamento se extiende a los lados en dos cuerpos más, induciendo a un mayor sentido de horizontalidad y estabilidad y otro cuerpo saliente en la parte trasera, correspondía en planta baja a los laboratorios.

Este edificio, a pesar de estar volcado fundamentalmente hacia la calle y dar la espalda a los espacios de plazas interiores de la colina, logra mantener el espíritu general del conjunto, a partir del empleo de los códigos de ascendencia clásica, aun cuando presenta una mayor decoración y un carácter tal vez más “ecléctico”; es parte integral del recinto de la colina universitaria, el cual queda conformado de modo coherente: la imagen general que alcanza a trasmitir: jerarquía en su ubicación en la ciudad, a lo que contribuye la monumentalidad del conjunto; austeridad, dignidad, equilibrio y armonía, y al mismo tiempo una relación adecuada entre volúmenes y espacios libres logran un ambiente acogedor, factores que intervienen en el valor simbólico que se le ha otorgado, al ser además el espacio donde se han desarrollado importantes acontecimientos históricos.


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