Del convento a la CUJAE. Más de cien años de enseñanza de arquitectura en Cuba. (IX)


Acceso a la escuela de arquitectura en la cujae e imagen interior de la misma. Foto: Lourdes Chiru

LA CIUDAD UNIVERSITARIA II

Después del triunfo insurreccional de 1959 el sueño de la ciudad universitaria se torna realidad. Hasta 1960 se realizan los estudios preliminares y se incluye su construcción entre los acuerdos de la Reforma Universitaria iniciada en 1960. Largas polémicas se sucedieron en torno a la ubicación de la ciudad universitaria: de una parte, la premisa de un amplio terreno que diera cabida a la dimensión de las instalaciones previstas; de otra, la idea de mantener la universidad íntimamente relacionada con la ciudad. Finalmente, prevaleció el sueño de una gran ciudad universitaria, desarrollada libremente, sin trabas a su crecimiento. De los terrenos evaluados se seleccionaron los del central Toledo. Ahora la motivación era otra: En un inicio se pensó que la ciudad universitaria daría cabida a todas o a la mayoría de las carreras, pero al decidirse que sería la sede de la Facultad de Tecnología, la cercanía al único central azucarero existente en la ciudad parecía dar cumplimiento a la aspiración de aunar la formación de los futuros ingenieros con la producción industrial; un sueño que llevaría a insertar la universidad en medio del verde de la caña de azúcar. El inicio de las obras de la ciudad universitaria, sede del actual Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, se anuncia el 13 de marzo de 1960 y se inauguraron oficialmente un año después, en conmemoración del cuarto aniversario de la caída del líder estudiantil José Antonio Echeverría, alumno de Arquitectura, quien le da nombre. Será la Escuela de Arquitectura la que inaugure la nueva instalación.







Imágenes varias de la Facultad de Arquitectura de La Habana. Fotos: arq. Cheo malanga y Remigia Tuero

Si los campus de México y Caracas habían influido en la idea de dotar a La Habana de una ciudad universitaria, otros ejemplos internacionales influyeron de modo más directo: las construcciones escolares inglesas de los cincuenta y sesenta y las categorías de diseño urbano del Team X. La concepción fundamental se basó en un esquema desarrollado a partir de una trama de modulación continua, que permitiera la solución de las exigencias funcionales en una trama abierta capaz de asimila futuras transformaciones. Para lograrlo se empleó una tecnología que posibilitara la flexibilidad funcional, con elementos componentes modulares de modo que el crecimiento y la transformación no afectaran la unidad del conjunto.

Por su ubicación aislada, la ciudad universitaria funciona como un conjunto relativamente autosuficiente, con tres zonas principales: la de docencia, investigación y administrativa; la de residencia estudiantil y de servicios y las áreas deportivas. El proyecto inicial contemplaba la vinculación entre las dos primeras zonas mediante elementos de continuidad, en la que intervienen las plantas libres, garantizando la circulación techada en gran parte del conjunto y la no interrupción de la ventilación por los volúmenes de los edificios. Esa continuidad (y unidad) es alcanzada por la trabazón entre edificios y elementos de conexión, por la alternancia entre áreas construidas y plazas pequeñas o espacios más abiertos. A la homogeneidad de los espacios continuos de aulas y talleres se contrapone la ruptura dimensional de los nudos de circulación; a la enfática horizontalidad, se contrapone la dimensión de los volúmenes, la dinámica de los espacios provocada por el encuentro entre los bloques y la utilización de los desniveles del terreno. Se elimina la concepción del edificio monumental aislado, predominando la trama homogénea y abierta, donde los acentos están en la articulación de espacios y volúmenes: se niega así el esquema de la universidad tradicional; no se trata de un conjunto cerrado, volcado sobre sí mismo. Pero por ello se siente la necesidad de elementos más jerarquizados y a la vez de mayor tratamiento en la escala gráfica y del mobiliario en los espacios abiertos.

Dentro del conjunto de la ciudad universitaria, el edificio de Arquitectura es uno de los que se encuentra en el borde exterior de la zona docente, de cara a lo que hasta hace algunos años era el verde proporcionado por los campos de caña y que hoy ha sufrido algunas modificaciones. Su estructura y forma es semejante al resto de los edificios, solo que no cuenta con balcones y se encuentra a un nivel más bajo que ellos, pues hay una escalinata de comunicación entre el nivel en que se encuentra Arquitectura con el correspondiente al resto de la zona docente central.

La Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría (CUJAE) se aprecia como un paradigma de las nuevas ideas de la educación en Cuba: la trama abierta, la continuidad, la ausencia de monumentalidad, los edificios abocados al paisaje, constituyen una traducción en términos arquitectónicos de esas concepciones: se erigió en arquetipo de muchos otros centros educacionales. Pero, al ser concebida como un campus aislado de los centros y zonas urbanas más pobladas, resulta contradictoria en términos de relaciones físicas con uno de los presupuestos fundamentales de la educación superior cubana: el vínculo estrecho con la vida nacional. De otra parte, la participación directa de profesores y estudiantes en industrias, empresas, centros de desarrollo e investigación de diferentes instituciones, es un planteamiento positivo, si bien no se ha logrado con la fuerza requerida. Al mismo tiempo, la CUJAE abre sus puertas a la superación posgraduada y a actividades culturales y deportivas. La disociación del campus suscita limitaciones para lograr esos vínculos. Se revela entonces que el campus universitario aislado representa una especie de utopía, en tanto universidad y ciudad se necesitan mutuamente para el desarrollo científico y sociocultural.

El significado adquirido por la CUJAE dados sus valores urbanos y arquitectónicos y los servicios brindados a la sociedad por su potencial científico, impele a romper las barreras de su aislamiento, aun cuando ello requiera del tesón de quienes la habitan y visitan, acrecentado hoy ante las dificultades del país y las dimensiones de la capital. La contradicción que esto implica se salva solo por la activa participación de la universidad en la vida nacional como un hecho cotidiano y no como una quimera. Así, aunque el centro haya sido concebido como un campus alejado de los centros urbanos de mayor vida, en modo alguno debe ser un coto cerrado a la ciudad y a su población. Significa la posibilidad de superación de todos: su universidad. Aún la presencia de la universidad en la ciudad y la participación de la población urbana en actividades de la universidad no ha alcanzado dimensiones acordes con la expansión territorial de sus instalaciones. Ello no debiera resultar una utopía, sino el anuncio de la universidad nueva de los nuevos tiempos que requería el héroe nacional José Martí.

Ver Arquitectura Cubana - Varios en un mapa más grande

Publicar un comentario en la entrada

Entradas populares de este blog

El Neocolonial "a lo cubano" de Govantes y Cabarrocas.

ARQUITECTURA DEFENSIVA Y URBANISMO EN MATANZAS. UN PROYECTO DE BATERÍA Y DÁRSENA EN 1839.

Día del arquitecto.