Guía de Arquitectura. La Habana Colonial (1519-1898)




Autores:
María-Elena Martín-Zequeira
Eduardo-Luis Rodríguez-Fernández.

Para aprender del pasado: una Guía de la Habana
Prólogo por Mario Coyula

Tras la fundación de las primeras villas a comienzos del siglo XVI, la población de la mayor de las Antillas decreció y la isla quedó reducida a un trampolín para la conquista de Tierra Firme. La privilegiada posición geográfica de La Habana le permitió recuperar y ganar importancia entre 1580 y 1630 al organizarse el sistema de Flotas, que usaba su bien protegido puerto como punto final de reunión antes de saltar el Atlántico llevando a España las riquezas de América.

La población flotante llegó a ser casi tan grande como la que recibía y aprovisionaba a estos proto-turistas, y la plaza era tan codiciada que se rodeó con el más formidable anillo de fortalezas en Iberoamérica. El recinto amurallado se fue rellenando siguiendo más o menos el trazado de Cristóbal de Roda, considerado el primer plan director de la ciudad, en un proceso que se desarrolló a lo largo de las calles Oficios y Mercaderes, paralelas al puerto, y alrededor de las plazas de Armas, San Francisco y Nueva (luego Vieja).

El fenómeno de transculturación en el ambiente construido apareció en Cuba de manera diferente a otras regiones de América colonizadas por España, donde ya existían culturas indígenas con alto desarrollo arquitectónico. La influencia de los patrones culturales de los esclavos africanos empleados habitualmente como constructores fue aquí más sutil y, en definitiva, tuvo menos peso en la adaptación al clima y a las nuevas necesidades sociales y económicas.

La arquitectura militar siguió siendo completamente europea, como también los edificios representativos del poder civil; pero en la arquitectura religiosa y en la vivienda -sobre todo la de los sectores pobres- apareció más claramente un componente popular, primero en la mezcla de los códigos barrocos con elementos mudéjares también importados, y gradualmente en una impronta criolla y mestiza difícil de concretar sin caer en un lugar común de una cierta gracia sensual tropical. Por otra parte, el mismo origen y la adaptación a las mismas condiciones de un territorio pequeño y relativamente poco diferenciado determinaron una fuerte unidad en la arquitectura colonial cubana.

Guía de Arquitectura. La Habana Colonial
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