La parcela vacía. Interrogantes sobre algo que ya no sé cómo llamar, pero que existe. (¿O no?)


La asimilación de las potencialidades del lenguaje digital ha aportado a la arquitectura (además de una celebrada tendencia a la geometría de lo zoomórfico) nuevos recursos sinestésicos que no siempre cruzan al plano de la realidad una vez que la obra se construye. El proyecto y el edificio han invertido sus roles. Si antes el espectador podía suponer, al admirar los dibujos o la maqueta, la magnificencia de la obra una vez que ésta fuese terminada y esperaba el portento de una catedral, hoy rezamos porque al terminarse se parezca lo más posible a su resplandeciente modelo. (Por Osdany Morales)
La parcela vacía. Interrogantes sobre algo que ya no sé cómo llamar, pero que existe. (¿O no?)
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