Escuela primaria rural, 1959



Este es uno de los primeros proyectos que se encargó a dos de los integrantes de la vanguardia arquitectónica, que no emigró del país en la primera oleada tras la Revolución, Matilde Ponce Copado y Alberto Robaina, -ambos lo hicieron un tiempo después-. El tema educacional ha sido uno de los más desarrollados en la etapa revolucionaria y uno de las primeras escuelas que encargó el joven gobierno fue un proyecto tipo de escuela rural, para distribuir por toda la geografía cubana. De Matilde Ponce se sabe muy poco, sí que estuvo en ese grupo inicial que se dedicó a los nuevos proyectos sociales que demandaba el momento, junto a Antonio Quintana, Humberto Alonso, Frank Martínez, Alberto Robaina, Manuel Gutiérrez, Lanz y Del Pozo, Salinas, Porro, etc., pero poco más se ha sabido de ella, a pesar de haber sido una destacada estudiante y salir en publicaciones muy tempranamente, como veremos en el próximo post. Existe una arquitecta con un nombre similar en el registro de la AIA en La Florida, con una licencia ya sin efecto, suponiendo que por retiro o fallecimiento y alguna mención en un viejo periódico de Miami, donde se menciona a una arquitecta cubana, llamada Matilde Ponce, diseñando una cartel para un museo sobre Cuba, que hemos de suponer sea la misma persona, alguien debe saber más sobre esta arquitecta, hoy casi olvidada, incluso donde quedan aun algunas de estas escuelas rurales. En fechas tan tempranas como abril de 1959, en el nº 310 de la Revista Arquitectura Cuba, fue publicado. Años después aparece también este proyecto en el número 333. Aquí dejamos un resumen de ambas reseñas:



Ante la necesidad de construir nuevas escuelas rurales, situadas en lugares apartados, pero apropiados a los requerimientos de la población escolar, se ha creado un nuevo tipo de solución que pretende satisfacer las necesidades, no sólo de tipo pedagógico. sino de construir una parte vital e integral en la formación de un distrito rural.
Se ha procurado obtener un máximo de flexibilidad, en el interior del aula cuya forma permite múltiples agrupaciones como en sus relaciones con el exterior a través de portales en tres de sus lados, que permiten una expansión de la misma, a la vez que la protegen del sol y la lluvia, sirviendo además de elementos de enlace y circulación hacia otras células, lográndose así un crecimiento de la escuela hasta convertirse -si fuese necesario- en una escuela de tipo consolidado. Para satisfacer las distintas necesidades se han creado los siguientes tipos: de una sola célula MR1, de dos MR2, y el más generalizado MR3 que consta de aula, taller y vivienda del maestro.

Escuela rural en Sigua, El Caney, Santiago de Cuba


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Se dio al aula la forma hexagonal por considerar la más adecuada al tipo de enseñanza que en ella se imparte, ya que de esta manera un solo maestro puede dirigirse a tres grupos, (en que se disponen los tres grados de la enseñanza rural) con su respectivas pizarras, dentro de un espacio único, el maestro forma parte de la clase, no se aísla, sino que circula por sus contornos y pude ocupar el centro para supervisar los trabajos de clase.
La ventilación y la luz se obtienen a través de las puertas giratorias, situadas en tres paneles del aula, los cuales permiten controlar su intensidad variando sus posiciones, siendo además elementos que integran el espacio interior y exterior, eliminando la sensación de clausura y aprovechando las condiciones rurales.
El mobiliario permite diverso tipos de agrupaciones. La vivienda del maestro también está distribuida con divisiones flexibles y en el centro del conjunto y como elemento de acceso se ha diseñado una plaza abierta, que tiene como escenario el frente de la escuela y que puede ser aprovechada para varias funciones al aire libre, junto a la escuela funcionará un huerto escolar.

Esta era la reseña que aparecía en la revista Arquitectura Cuba, nº 333, sobre este pequeño, pero muy difundido inicialmente, proyecto:
Para sustituir 200 escuelas rurales que estaban alojadas en locales inadecuados, el Gobierno Revolucionario construyó 200 escuelas de este tipo durante el año 1959.
El proyecto consta de tres núcleos (aulas, taller y vivienda), de forma hexagonal, que se desarrollan alrededor de una pequeña plaza. Esta viene a ser, junto con el aula, el centro de la escuela. La Plaza funciona como aula al aire libre y además, sirve de pequeño anfiteatro o área de representación, utilizándose el portal como escenario.


La solución del aula hexagonal no ha dado muy buenos resultados en la práctica. La idea de separar a los alumnos en tres grupos, siguiendo la subdivisión del hexágono en tres partes (cada uno con su pizarra, es una solución teórica. Por otra parte, como el taller está completamente separado del aula, se necesita de un profesor o auxiliar para su funcionamiento.
La ventilación es muy buena, sin embargo, la iluminación, que entra al aula por tres sitios distintos, no es la más aconsejable. Plásticamente, el proyecto está logrado. La solución de con techos de tejas es la más agradable y la que mejor se integra al paisaje.
Estructuralmente, la escuela ha sido tratada con paredes de ladrillo visto y techos de madera con cubierta de tejas o placas de hgón. armado. La solución en madera es más costosa que la de hormigón, por el trabajo artesanal que representa la estructura. El empleo de materiales al natural le da cierta belleza a la terminación del edificio. (Arquitectura Cuba, nº 310 y 333-thxc)





Escuela rural tipo, en Sabalo, Las Tunas.

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