Es recomendable no empezar la casa por el tejado

Vista de El Vedado, La Habana. Foto Uta Schütz.

Las infraestructuras de redes técnicas (energéticas, hidráulicas y de telecomunicaciones) son una pieza clave para el desarrollo urbanístico, arquitectónico, social y económico de la Isla y de cualquier sociedad moderna. En la Habana Vieja, laboratorio de experiencias positivas que dan el salto o pretenden darlo al resto de la ciudad, se está llevando a buen término la restitución de este tipo de instalaciones.

Refiriéndose a esos recientes trabajos en el Centro Histórico, el Dr. Eusebio Leal, historiador de ciudad de La Habana, afirmaba a la periodista Magda Resik, en entrevista:
“Es una obra necesaria, importantísima. No se pudo hacer en otro momento; se está haciendo ahora en una admirable concertación entre diversos organismos del Estado, como los encargados del suministro eléctrico, el gas, el agua, la fibra óptica, la telefonía… en escenarios ya concluidos”.
En un estudio reciente con fecha de marzo de 2011, hecho por un grupo de profesionales vinculados a la Universidad Internacional de la Florida (FIU), entre los que se encuentra el arquitecto Nicolás Quintana, se barajan cifras como:

Déficit de rehabilitación y construcción de nuevas obras en 421 000 viviendas de la ciudad de La Habana y 1,6 millones de unidades de vivienda en todo el país.

Los sistemas de agua potable y aguas residuales necesitarán una inversión de 3 000 y 2 000 millones de dólares, respectivamente (sin incluir funcionamiento y mantenimiento). La mayor parte de estos costos se debe a la necesidad de reparar y actualizar la red de distribución y el deterioro de las redes de tuberías de alcantarillado.

Los sistemas de energía requerirán una inversión de 4 200 millones de dólares para subir hasta su capacidad de diseño la capacidad de generación de las siete mayores plantas termoeléctricas del país.

El desarrollo más reciente en los sistemas de telecomunicaciones se basa en la instalación de un cable nuevo de fibra óptica entre Cuba y Venezuela, que proporcionará la capacidad para incrementar la interconexión significativamente.

Según este estudio, se estima que solamente en infraestructura de redes técnicas se necesitan 10 000 millones de dólares. Se incluyen otros 23 000 millones en el desarrollo de infraestructuras de transporte.

Desde nuestro punto de vista, es imprescindible en la actual situación que vive Cuba, poder extender la creación de empresas con formato PPP (Public Private Partnership), lo cual implicaría dar un paso hacia la creación de una sociedad tecnológicamente moderna.

Vista de la calle G, La Habana, Foto: Andre Pipa en Flickr

En algunos tipos de PPP la inversión la efectúa el sector privado sobre la base de un contrato con el Estado a fin de proveer los servicios determinados. La contribución estatal puede ser en bienes, especialmente la transferencia de bienes públicos o elementos de infraestructura para su gestión, explotación, mantenimiento, etcétera. Hay varias fórmulas que, en el contexto y con las leyes actuales, se pueden desarrollar. Empresas foráneas interesadas en invertir, con el compromiso del desarrollo de sus líneas de negocio a mediano y largo plazos, estarían dispuestas a sentarse en la mesa si ven oportunidades para ambas partes. El ejemplo más reciente lo tenemos en el proyecto del Mariel, aunque esta obra es mucho más que un proyecto de cooperación PPP.

Cuba se encuentra en una difícil situación en cuanto a su infraestructura, debido fundamentalmente a falta de mantenimiento y actualización, y el país busca una salida decorosa a este problema. La solución, sin duda alguna, está en el terreno de la política y de las estrategias que se decidan a nivel administrativo a corto plazo, porque cada día, hora y minuto que pasan, aumenta el coste para la total recuperación y sus consecuencias socio-económicas.
Por: Lázaro L. Pérez

(Tomado de OnCuba magazine)
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