El Parque Lenin: cuatro décadas después. Otras instalaciones. (IX)

El Rodeo, con proyecto de la arquitecta Rita María Grau; la remodelación de una vivienda para Casa de Infusiones concebida por Mario Girona; y la remodelación para diversos usos de otras casas existentes en la zona, por parte de la arquitecta Sara Blumenkranz.




Rodeo del Parque Lenin. Fotos tomadas de “cubadetodo”




Años más tarde, el complejo recibió otras edificaciones de interés entre las que se destacan el Palacio Central de Pioneros Ernesto Guevara, diseñado por Néstor Garmendía, con la colaboración del ingeniero Mario Durán en el proyecto de la estereocelosía de entrada; y el monumento a Lenin (1984), del escultor soviético Lew Kerbel con la participación del arquitecto Antonio Quintana, entre otras.



Antigua Postal con el tren del Parque Lenin haciendo un recorrido por el mismo


GALERÍA AMELIA PELÁEZ en el Parque Lenin. Foto: César Gómez lópez

"Casa 1740" en el Parque Lenin. Foto: César Gómez lópez
Foto: Ben Batista.

CONCLUSIONES

El complejo recreativo cultural Parque Lenin fue un ejemplo notable de arquitectura ligada al paisaje, fiel representante de las aspiraciones de la sociedad cubana a principios de la década de 1970. En su creación participaron los más destacados profesionales cubanos de la época bajo la orientación precisa de Celia Sánchez Manduley. Aunque puede ser criticable su concepto proyectual en función del automóvil, sin caminos o aceras para la circulación de peatones; y su ubicación en las afueras de la ciudad, en una zona de difícil acceso para la mayoría de la población, en su diseño aunó piezas arquitectónicas de gran valor, que aun hoy día constituyen un locuaz testimonio de los tiempos en que fue creado.

También es digna de destacar la calidad constructiva con que contaron los edificios y el paisaje artificial, y la elegancia y mesura en la decoración de los interiores, en los cuales se supo caracterizar cada una de las instalaciones con un mobiliario adecuado a la función que desempeñaban, que incluyó hasta el vestuario de los empleados.

Hoy en día el carácter primitivo del parque se ha perdido casi en su totalidad. Varias de las instalaciones más demandadas están cerradas, abandonadas o carecen de mantenimiento. Las que aun funcionan incorporan un cuestionable lenguaje kitsch en la gráfica y en la ambientación general de sus espacios, que desentonan con el lugar y des caracterizan la arquitectura. Por otro lado, el paisaje prístino está contaminado con kioscos, parrilladas y otros servicios de carácter provisional, que sumados a la música que se amplifica y a la venta de cervezas y bebidas similares vulgarizan el entorno recreativo y atentan contra la concepción de uso familiar que tuvo en sus orígenes.

Próximo a cumplir los cuarenta años de haber sido creado, el Parque Lenin merece una mirada más atenta por parte de los que intervenimos de una manera u otra en el diseño del ambiente físico habanero. También merece el pronto rescate de los valores que en él fueron creados los que, por fortuna, pueden ser recuperados sin la necesidad de grandes inversiones, pero sí con mucho amor. 

(Por María Elena Martín Zerquera, en Arquitectura y Urbanismo vol.34 no.1 La Habana ene.-abr. 2013)


Parque Lenin. Foto: César Gómez lópez


Parque Lenin, acceso a parque de diversiones 
y panoramica del parque. Fotos: Mayte Moya

Parque Lenin, montana rusa. Foto: havanaphotos

Parque Lenin. Foto: Adrian Paz



Aeromodelismo en el Parque Lenin.


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