Rehabilitación de la Catedral de Matanzas.

Catedral de Matanzas. Foto: Polito1936

Con marcado deterioro en su estructura producto al paso de los años, las obras han beneficiado su cubierta, nave central y coro, y han sido catalogadas como las más profundas de sus ejecuciones desde que a principios del último siglo se le realizarán complejas acciones constructivas. Es importante recalcar que la San Carlos Borromeo no solo funge como referente del centro histórico urbano yumurino, sino que, según el criterio de expertos, se estima sea el mejor templo con expresión ecléctica del siglo XIX cubano.




DEL COMIENZO Y SUS ESTRECHECES

La creación de San Carlos y San Severino de Matanzas estuvo, como muchas de las urbes hispánicas, estrechamente vinculadas a su iglesia. El 12 de octubre de 1693 se acudió a lo que hoy conocemos como la calle Jovellanos, entre Milanés y Medio, terreno asignado para la edificación del templo. Allí se ofreció la ceremonia de fundación de la ciudad.

Su construcción, inicialmente, respondió a una nave de tablas y guano. A principios del siglo XVIII un huracán afectó el asentamiento, incluida su iglesia, descrita tal como el poblado de entonces “pobre y estrecho”.

Apunta Leonel Pérez Orozco, autor del libro La Historia del Catolicismo en Matanzas que los sacerdotes, ante los daños y las limitaciones del inmueble, cruzaron al espacio colindante e iniciaron la edificación de uno nuevo, precisamente en el lugar destinado para la plaza pública. Cerca de 1730 se culminó la nave a donde trasladaron los ornamentos y el santísimo.

“Y aunque ahora la iglesia poseía un mejor acabado aún era sencilla, carecía de un campanario y de su sacristía, era tal como la propia Matanzas”, explica Pérez Orozco.

A mediados del siglo se ejecutan importantes transformaciones como la incorporación de la sacristía, un pequeño campanario, se favorecen las puertas de entrada y el piso. Y si bien al finalizar el período se amplían sus áreas exteriores y colocan en su frontón columnas para engrandecerla, todavía su visualidad se mantiene distante de la San Carlos Borromeo de hoy.

DESAFÍOS DE UNA CATEDRAL

Miguel González Estela lo confiesa, nunca antes había intervenido obra tan gigantesca y, al comienzo, tuvo sus temores. Él y sus hombres habían rehabilitado la parroquia de su pueblo, allá por el municipio matancero de Perico, pero la San Carlos Borromeo, en la ciudad cabecera, implicaba mayores desafíos para los suyos, una pequeña brigada perteneciente al sector no estatal. Y dada la palabra iniciaron las labores. El deterioro extremadamente palpable en el inmueble conllevó la sustitución de las antiguas escaleras interiores de los campanarios y sus niveles, de madera, por estructuras de hormigón, igualmente interpretadas en cuanto a sus medidas.

Vista superior de una de las bóvedas, una vez concluida su rehabilitación 
FOTO CORTESÍA OBISPADO DE MATANZAS.


Una de sus naves rehabilitadas, donde se aprecia el rescate de las bóvedas de ladrillos. 
FOTO CORTESÍA OBISPADO DE MATANZAS.

Otro paso importantísimo resultó el desmantelamiento del techo de la nave central, afectado severamente por el paso de los años, y suplantadas sus cerchas por otras de metal. La cubierta fue revestida nuevamente con tejas de forma tal que se ganara en solidez sin afectar su estilo colonial.
No obstante, entre todas las faenas emprendidas por la brigada, la que más exigió de ellos y de la que prefieren contar a profundidad es sobre la reconstrucción de las bóvedas, para las cuales se predecía la presencia de profesionales foráneos debido a su tipo constructivo y las afectaciones acumuladas en las últimas décadas. Después de contar con el asesoramiento de uno de los especialistas de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, la brigada de Miguel concluyó tres de las bóvedas dañadas, gracias al uso de técnicas y materiales de fraguado rápido. “Durante una semana estuvo a tiempo completo con nosotros y después de ver cómo asumimos la primera, nos dijo: ´me puedo ir tranquilo que ya ustedes asumen el resto sin dificultad´”, comenta González Estela orgulloso del resurgir de la catedral, obra también de su gente.

Parte del equipo de jóvenes restauradores que asumen las obras en la San Carlos Borromeo de Matanzas. 
FOTO RADIO 26.

EL MEJOR TEMPLO ECLÉCTICO DEL SIGLO XIX CUBANO

El historiador Leonel Pérez Orozco, quien además fungió como presidente de la Comisión municipal de Monumentos, destaca que la San Carlos Borromeo, al igual que otras iglesias en el mundo se construyó con el transcurso de los años, con las evidentes marcas de sus hacedores y estilos imperantes.

“Sin embargo, su valor arquitectónico radica en su armonía. Se dice que es uno de los templos eclécticos mejor expresados del siglo XIX cubano. En su caso hablamos de una homogeneidad que la hace descascarse del resto que sí se edificaron tras estilos determinados. Su eclecticismo ha sido la suma de diversas formas pero con una armonía propia.”

The interior of the San Carlos Cathedral of Matanzas in 1926
Foto: wikipedia

Interior de la Catedral de Matanzas. 
Foto: IPAAT

La Matanzas del siglo XIX, ya fuerte económicamente, comenzó a demandar otras prestancias para su catedral. En la década del 30 se desarrollan nuevas obras que la definirán como una gran iglesia. Se construyen las torres actuales, la sur y norte. La primera responde al barroco español, y la segunda, al morisco; se alzan las naves para ganar mayor elegancia y se adicionan ventanas. Al finalizar el siglo la catedral matancera se aprecia tal y como la conocemos hoy.

En 1912, a la San Carlos Borromeo se le confiere el rango de catedral y justamente en ese año se le acometen ejecuciones de envergadura: se suprimen las catacumbas y en su lugar se funde una gran columna de cerca de 26 metros y otras de menor escala que sustentan la cúpula central, todo ello para proporcionar durabilidad al inmueble afectado por el agrietamiento de sus paredes. Se coloca su piso de mármol y decoran sus altares. Seguidamente, en la propia década del 40 se vuelve sobre las mejoras y adiciones, entre éstas últimas surge la gruta de la Virgen de Lourdes, ubicada por la entrada de la calle Milanés.

DOS OFICIOS, REHABILITAR Y RESTAURAR

Sí de acciones complejas se trata, la brigada de Miguel suma otra a su haber, el hecho de intervenir grandes estructuras sin emplear maquinaria pesada que agrediera el entrono circundante.
A fuerza de voluntad e ingenio, avanzan por facetas. Hoy se encuentran inmersos en la reconstrucción de la torre norte, otro de los elementos con desafíos por su estado de deterioro producto a los efectos de las tormentas eléctricas.

Intervención de la torre norte, una de las más afectadas ante los efectos de los eventos meteorológicos.
 FOTO RADIO 26.

Explica González Estela que tras consultarse fotografías de la época, se ha reconstruido y colocada una espiga de conchas de cerca de dos metros, donde se colocará el pararrayos. “Después continuaremos con la torre sur, la menos dañada, y en septiembre próximo esperamos iniciar la fachada”. (Por Jenny Hernández Suárez en “Radio 26” desde Matanzas, Cuba.)

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