Conjunto residencial “La Campana”, en Manicaragua. Fernando Salinas.

El conjunto residencial “La Campana” en Manicaragua, al centro de Cuba, diseñado por Fernando Salinas a principios de los 60, constituyó para la arquitectura cubana uno de los primeros ejemplos a gran escala del empleo de elementos prefabricados de hormigón, una estructura urbana que se adapta al terreno a través de una conexión flexible de plantas tipo. El calculista de la obra fue el ingeniero Eduardo Cenarro. Durante una entrevista a Salinas hecha por Segre en 1990, el primero recordaba como anécdotas de este proyecto pionero:“… tuve que diseñar las piezas e inventar las soluciones técnicas: en Manicaragua, los edificios se construyeron con un molde metálico realizado in situ por un chapista de carros y se levantaron con un precario gato mecánico.”
Fernando Salinas, conjunto "La Campana". Vista area de Google earth
Así describía Roberto Segre el proyecto, en una reseña aparecida en la revista Arquitectura Cuba, nº 336 de 1966:

La necesidad de albergar a los técnicos de una fábrica, situada en un ámbito natural, condicionó la solución “urbana” del conjunto. El mito de la vivienda individual como única solución valida queda así destruido por este complejo habitacional cuya composición urbanística gira libre y fluidamente alrededor de la calle axial, medio de circulación e interrelación social. La solución constructiva representa una búsqueda original dentro de los primeros pasos experimentales del prefabricado cubano. Con un solo esquema formal y tres moldes típicos se han creado todos los elementos semipesados de hormigón, constitutivos de la configuración arquitectónica, paredes, pisos, techos y tabiques interiores. El planteo formal responde a premisas de extrema simplicidad, obtener la máxima flexibilidad inferior de los apartamentos, ventilación cruzada en todas las habitaciones, transparencia visual hacia el ondulado paisaje circundante. Los paralelepípedos curvos se desarrollan en base a una dimensión transversal limitada a una sola crujía, que permite resolver las premisas planteadas con sólidos en sentido perpendicular por los bloques de servicios, única unidad funcional fija. El tema recurrente del molde cóncavo establece la coherencia lingüística del conjunto y a la vez, la suave curvatura modula la hiriente luminosidad, evitando la angularidad de las aristas vivas. Ventanas transparentes, con tablillas y paños ciegos se alternan a lo largo de las superficies extendidas. A su vez, el espacio inferior continuo a través de los tabiques transparentes, se halla cualificado por la integración arquitectónica de algunos elementos del equipamiento: libreros, estantes y closets. La limitada elaboración de los detalles constructivos y la débil jerarquización formal de los elementos funcionales, demuestran que la etapa final de estudio del sistema aún no se ha cumplido. Es de esperar que ello se efectúe cuanto antes, por su flexibilidad compositiva y de alternativas formales respecto a los restantes métodos de prefabricación vigentes. (Roberto Segre)



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Comentarios

LP ha dicho que…
Mirando por la ventana de mi habitación veo el Conjunto Residencial El Ruedo de Francisco Javier Saenz de Oiza, leyendo este articulo y viendo las imágenes encuentro cierta similitud en cuanto a formas y funciones, salvando las distancias de los años y el contexto geografico y político que impulso ambos proyectos, son dos ejemplos de modelos arquitectonicos muy parecidos y nacidos de la escencia de la unidad habitacional de Marsella de Le Corbusier.
RCI ha dicho que…
Buena observación Lazi. Gracias por el comentario, que de lo bueno debió ser parte del artículo.
cAc ha dicho que…
Al leer el artículo referido a « La Campana » me trasladé en segundos a ese punto del Escambray, entre Manicaragua y Cumanayagua. Pasé el curso escolar 1974-75 no lejos de allí, en el Hoyo, entrando por La Carranchola. Para mi “La Campana” fue siempre un misterio, y nunca he puesto los pies en el complejo residencial, inaccesible para los extraños. Desconocía que había sido un proyecto de Fernando Salinas, y acostumbrado a escuchar que era un complejo militar, una fábrica de municiones, y que en los edificios vivían técnicos rusos. Qué ignorancia la mia, bueno, en esa época era un niño de 12 años, llevado allí para ir a clases por la mañana y a las labores del tabaco en las tardes...
RCI ha dicho que…
Gracias Casanova por contar tu experiencia. La verdad es que esa zona que describes tiene uno de los paisajes más bellos de Cuba, que ya es mucho decir.

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