Vicente Lanz y Margot Del Pozo, Club Bancario.


Vicente Lanz y Margot Del Pozo, en Santa María del Mar, Ave. Las Terrazas e/ 11 y 12, La Habana, a fines de los cincuenta, proyectan el Club Bancario Nacional, conocido posteriormente como Hotel Atlántico. El bloque del hotel con unas cuidadas líneas rectas contrastan con las curvas formas del acceso, elementos que aparecen también en las onduladas cubiertas junto a la piscina, esta vez de una manera más suave y repetida, remarcando como olas una función menos jerárquica y más relacionada con la playa a la que se asoma.




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Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola, muy interesante el articulo, felicitaciones desde Panama!
RCI ha dicho que…
Gracias, ;)
Anónimo ha dicho que…
Saludos, muy interesante el articulo, espero que sigas actualizandolo!
Anónimo ha dicho que…
CLUB BANCARIO NACIONAL. Uso original: Club Privado Uso actual: Hotel Atlántico Dirección: Ave del Sur e/ 11 y 12, Playa Santa María del Mar. Fecha: 1953. Propietario: S.A. Estado de conservación: Regular.

Aunque la vivienda fue el tema protagonista en su obra, Vicente y Margot enfrentaron varias tipologías arquitectónicas con oficio y talento. El Club Bancario Nacional fue ganado en “Concurso por Invitación” por los arquitectos Lanz Del pozo en 1953, quienes trabajaron en asesoría con Pedro Martínez Inclán. Esta obra es sin dudas un hito en su creación arquitectónica. Estamos ante un logrado edificio de elegantes y suaves líneas, estructurado en dos bloques bien definidos que armonizan perfectamente. El bloque habitacional es un paralelípedo de corte racionalista que se desarrolla marcando la verticalidad, donde se utiliza el reticulado en fachada para modular el volumen y colocar el balcón. Solución recurrente en los arquitectos, utilizada en la Clínica Asclepios como elemento de protección solar y más tarde en la torre del Hotel Tritón, también como balcón para las habitaciones. Este bloque es destacado por el hecho de haberse colocado sobre una base diferenciada en textura y color al resto del edificio. Los salones principales para la actividad social del club conforman otro cuerpo, que se extiende de forma horizontal, destacando un soportal corrido que envuelve esta área y establece el indispensable vínculo con la brisa y el mar. La horizontalidad es reforzada por la ligereza que denotan sus cubiertas, mostrándose como verdaderas láminas de hormigón sostenidas por esbeltas columnas metálicas en el portal, el uso de carpintería con persianería tropical y la suave curva de la segunda cubierta. Dicho bloque también es intencionalmente separado del suelo sobre un basamento donde se desarrollan los servicios, solución acertada que acentúa además las visuales y la jerarquía del conjunto. El encuentro entre ambas disposiciones esta marcado de manera precisa con una franja que arranca en la marquesina de acceso y atraviesa todo el edificio para terminar de cara al mar. La marquesina merece ser destacada. Responde a una estructura que se resuelve con elegancia a partir de dos arcos esbeltos que enmarcan el acceso, donde se sostiene, con tensores de acero, una losa colgada que se desliza sobre la escalera al vestíbulo principal, ambientado inicialmente con un mural confeccionado por el artista Osvaldo Gutiérrez. Tras la imagen planteada se advierten aquí algunas influencias del brasileño Oscar Niemeyer, manifestadas en el temprano uso de las formas curvas, por estos años aún no muy difundidas en el contexto local. El edificio quizás peca en algunos detalles, la baranda acude a unos motivos demasiados pintorescos para la postura racionalista del Club, la escalera principal se resuelve con demasiada simpleza y en ocasiones no está bien seleccionada la carpintería. Por razones desconocidas el Club Bancario Nacional no se construyó tal y como se había proyectado; el volumen de habitaciones perdió dos niveles en altura y de alguna forma se descompensó el equilibrio en la composición. No obstante, es preciso recalcar que este es uno de los más bellos ejemplos de la firma Lanz Del Pozo. Desgraciadamente esta obra, como otras, ha sido insensiblemente transformada por ampliaciones posteriores que han terminado haciendo irreconocible la imagen inicial.

Tomado de Tesis de Grado- Lanz Del Pozo, Obra, Memoria y Vida- Arq. Raidel García M

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