SERGIO BARONI, in memoriam (II)

El trabajo de Sergio Baroni ha sido reconocido por el Comité Nacional Hábitat de Cuba, con la distinción Hábitat en 1999 y le fue otorgado el Premio de la Academia de Ciencias de Cuba en 1997. Asimismo recibió la medalla Enrique Hart del Sindicato de la Administración Pública.

En su labor profesional como proyectista de arquitectura obtuvo varios premios por sus trabajos, entre ellos, mención especial (con Vittorio Garatti) en el Concurso Internacional para el Monumento a la Victoria de Playa Girón, patrocinado por la UIA-1963, el primer premio (también en colaboración con Garatti) en el Concurso Nacional para el Pabellón de Cuba en la Expo-67 de Montreal, construido en 1966, mención Concurso Nacional para un Hotel en Baracoa, 1993. También proyectó y construyó el Centro de Dirección de la Agricultura en Oriente, Jiguaní (1968-1970).

En su actividad se cuenta igualmente con la participación en numerosos congresos, simposios y conferencias, así como la publicación de artículos y participación en libros, en Cuba y en el extranjero. Al mismo tiempo, desde su llegada a Cuba, Sergio se vinculó a la actividad docente, participando en la formación de futuros arquitectos y urbanistas en diversas asignaturas, desde la de Fundamentos de la Arquitectura y Plástica, la formación de nuevos especialistas de Planificación Física hasta la concepción y dirección de la Maestría en Gestión de Asentamientos Urbanos, impartiendo clases de pregrado y posgrado, y ha actuado como tutor, oponente y miembro de Tribunal de Tesis tanto de alumnos nacionales como extranjeros en los diferentes niveles de enseñanza.

En los últimos tiempos había desarrollado una amplia labor en posgrado, tanto en Cuba como en varios países de América y Europa. Dentro de este campo se destaca su actividad como profesor visitante en L´Ecole d´Architecture París- illemin y en la de París-La Villette. Uno de sus últimos trabajos y en el que desplegó un entusiasmo envidiable, fue como Coordinador del Taller permanente de Estudios Urbanos de La Habana, en El Cerro, como parte del Programa MOST, patrocinado por la UNESCO, dirigiendo los sucesivos encuentros del Taller Internacional de Diseño Urbano de las Cañas, en ese municipio capitalino.

Igualmente se destacó por su participación en el grupo cubano del DOCOMOMO (Grupo para la Documentación y Conservación de las Obras del Movimiento Moderno) y dirigió el equipo que documentó fotográficamente el libro La Habana. Arquitectura de la primera modernidad, publicado en España y que fue distinguido en la Bienal de Arquitectura de Quito, Ecuador, en el año 2000.

El arquitecto Baroni era hasta el momento de su deceso profesor titular consultante de la Facultad de Arquitectura de La Habana, Doctor en Ciencias Técnicas, desde 1982 y Miembro del Consejo Científico y de la Comisión de Carreras de la Facultad de Arquitectura habanera. Miembro de la UNAICC y de la Sección de Diseño Ambiental de la UNEAC, fue también un activista incansable a favor del desarrollo de la cultura urbana y arquitectónica, reflejado tanto en sus escritos como en su participación en múltiples encuentros y seminarios, constituyendo siempre un acicate para sus colegas y jóvenes profesionales por sus criterios inteligentes y acertados.

Sus compañeros están convencidos de que el urbanismo ya no será igual en Cuba sin Sergio Guido Baroni Bassoni. Por todo esto, por haber sido un luchador incansable por una mejor ciudad y arquitectura, y esencialmente por su gran calidad humana, estará siempre entre nosotros.
Este texto ha sido elaborado por Eliana Cárdenas, tomando como base una autobiografía escrita por el propio Sergio Baroni y publicado en Arquitectura y Urbanismo, Vol. XXIII, Nº 1/2002. 2ª parte. Ver aquí 1ª parte

Comentarios

arq: Cheo Malanga ha dicho que…
Una faceta poco conocida de este gran ser humano era su estilizado y fino sentido del humor.
Muchas gracias por estos necesarios homenajes.
RCI ha dicho que…
Gracias a ti Cheo.
Eufrates del Valle ha dicho que…
Leo con placer el homenaje en varios posts dedicados a Sergio Baroni. Tuve el placer de conocerlo personalmente. Puedo decir que fuimos amigos, muy buenos amigos, a finales de los 70 y principio de los 80. Recuerdo tantas noches de enriquecedora conversacion en su atipico apartamento de microbrigada en el Vedado, Sergio cocinando sus deliciosas pastas; su madre viajando de polizonte en un barco, visitandolo. La llegada a la Habana de su hija Claudia (que siguio sus pasos en la arquitectura). Era un comunista de conviccion, pero de eso me entere luego, pues nunca hablabamos de politica, mas bien nos reiamos de ella. Incisivo, culto, excelente anfritrion, vivio en Cuba aplatanado como un cubano mas. Son muchos, muchos los recuerdos de Sergio. Por si fuera poco, gran amigo. Gracias por todos estos posts.
RCI ha dicho que…
Gracias Eufrates, es todo un placer saber que ud. y el amigo cheo aprecien el trabajo.

Pues es entonces un privilegio el haber conocido a Baroni, yo no tuve esa suerte de cruzarme con el o hablar, solo tengo como referencia suya su trabajo y las opiniones de algunos que le conocieron, su comentario de hoy confirma que el homenaje no ha estado de más
Reinaldo Togores ha dicho que…
Con mucho retraso descubro este escrito sobre Sergio, gracias a un post de su hija Claudia en Facebook. Cosas del destino el que su autora, Eliana también nos abandonara, tengo entendido que por causas similares. Valga este comentario como un modesto tributo a ambos.
De Sergio fui vecino a mediados de los '60 en Santiago de Cuba, en aquella urbanización de Terrazas, donde nos concentrábamos tantos arquitectos de nueva promoción, y otros "de afuera" como el mismo Sergio y el tan tempranamente desaparecido Walter Betancourt.
Ellos, y otros transterrados como Vittorio Garatti y Roberto Gottardi traían ese aire fresco "de afuera" que tanto nos marcó.

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