Casa en el Vedado (II). Govantes y Cabarrocas. 1922-1927


Continuando con el recorrido por el interior de la vivienda de Juan Pedro Baró y Catalina Lasa, luego de una primera parte, nos habíamos quedado entrando en la amplia sala que tiene los pisos de mármol gris y naranja, enmarcados en mármol blanco. Las paredes forman grandes arcadas en la zona de puertas, son de estuco gris y entre las puertas el estuco es naranja del mismo tono que los pisos. La gran sala tiene seis puertas, cuatro de ellas con espejo y todas en la parte superior con trabajos de herrería. En el recibidor y la sala hay dos lámparas, confeccionadas en Francia, de hierro y bronce laminado.


El comedor estilo art decó, tiene dos partes, el propiamente usado como comedor y un salón terraza separado por un pequeño desnivel. Sus pisos son de mármol blanco y amarillo formando grandes rectángulos concéntricos donde predomina el blanco. En las esquinas hay grandes vitrinas empotradas, con espejos interiores, trabajados al ácido, donde están dibujadas un ánfora estilizada con vegetación. A los lados de las vitrinas, apliques de bronce laminado terminados con guardabrisas de cristal. La mesa, para doce comensales, es de mármol blanco construida in situ, con un espejo rectangular al centro. Bordea toda la mesa una cenefa de mármol amarillo con jaspe negro. Las paredes están terminadas con estuco amarillo. En la terraza contigua al comedor predomina el color verde y el piso está construido con mosaicos venecianos de ese color que forman rectángulos. La biblioteca tiene pisos de mármol blanco y al centro un gran cuadrado de mármol negro jaspeado. Las paredes son lisas y están recubiertas de maderas preciosas. En tres de las esquinas se encuentran los estantes para los libros.





La escalera diseñada en forma helicoidal, adosada a la pared, tiene la baranda de hierro entorchado y cuadrangular, con un pasamanos de plata laminada. En el centro del hueco que forma la escalera, tiene una columna con una escultura de mármol. Al fondo un vitral de enormes proporciones, diseñado por Gaetan Leannin de la casa A. Billancourt de París. La lámpara que ilumina la escalera es de cristal de Murano y se puede, mediante un mecanismo eléctrico, regular su altura de acuerdo a la ocasión.



También en la planta baja se encuentra el “Sun Porche” o “Portal del Sol” que se trata de un lugar abierto rodeado de vegetación que se usaba como sala de estar, sus pisos son de mármol blanco jaspeado y las paredes de cantería, cubierta con un emparrillado de tabloncillos que llegaban al techo abovedado. En el centro hay una fuente cuadrada de mármol gris y cuelga del techo una lámpara con la forma de la fuente, que también sirve de jardinera.





Al desembocar a la planta alta se encuentra un espacioso vestíbulo, que da acceso al vestidor, al baño de Catalina Lasa y a un pequeño vestíbulo que comunica esa habitación con la del esposo, decorada en estilo art deco, con pisos de mármoles en dos tonos de rosado y paredes estucadas del mismo color e iluminada con cuatro apliques de alabastro. En los altos también se construyó una “sala de estar” en estilo neoclásico, con el piso en forma de tablero de cuadros con losas de mármol rojo oscuro jaspeado en gris y con otras color blanco. El techo es abovedado con una gran lámpara de hierro con láminas de plata.

La habitación de Pedro Baró, en el extremo derecho de la casa, es amplia y tiene pisos de mármoles blancos y negros que forman dibujos geométricos, con paredes enchapadas de caoba hasta la mitad. Las puertas de la misma madera están trabajadas a relieve. La iluminación se obtenía por cinco apliques laminados en plata. En el extremo izquierdo se encontraba la habitación de Catalina, espaciosa, con pisos de mármoles grises y rosados y paredes en estuco gris azul y beige. La iluminación se logra por ocho apliques colocados a los lados de las puertas y ventanas de la habitación.

El vestidor es pequeño, de forma octogonal, forrado en espejos que van desde el piso al techo, montados en marcos de plata y que ocultan las puertas de los armarios. El cuarto de baño es muy amplio, con pisos de mármoles, rosado, gris y beige. Las paredes de mármoles blancos y los marcos de las puertas de mármol rosado. A través de un arco de medio punto se accede al servicio sanitario, el lavamanos y la bañadera. Ésta es de mármol rosado bajo una bóveda cubierta con grandes planchas de cristal trabajadas al ácido. A ambos lados de la bañadera se encuentran dos cubículos cerrados, uno para el servicio sanitario y otro para el bidé.






La jardinería fue proyectada por el francés Forestier y realizada por la casa Lemón Legriñá y Compañía, a la sazón la mejor de La Habana en este tipo de trabajos. Los muebles los diseñó Pedro Luis Estévez Lasa – hijo del primer matrimonio de Catalina – quien viajó desde Nueva York a La Habana con ese fin. En el proyecto también participó el afamado cristalero francés René Lalique, quien años después decoró el monumental panteón que Baró construyó para su señora en el Cementerio de Colón.

Nota de HBN: Hay que añadir que la casa fue rehabilitada en 1995 por el arquitecto Fernando López.

Fuente: Texto de Juan de las Cuevas Toraya. Imágenes arq. cheo malanga(excepto las en B & N).

Casa en el Vedado (I). Govantes y Cabarrocas. 1922-1927 1ª Parte

Artículos relacionados:
-Catalina Lasa y Juan PedroBaró: más luz sobre un gran amor.

Comentarios

LP ha dicho que…
De excelente gusto y glamour, sin dejar de mencionar un eclectisismo muy bien entrelazado. Desde luego estos ejemplos de arquitectura habanera en su extension hacia el vedado producto de una economía floreciente en la primera mitad del siglo XX, marcan la diferencia con el entorno latinoamericano, esta mansión pasaria inadvertida en Florencia y hasta en la misma Venecia.
Anónimo ha dicho que…
Que lujo y belleza arquitectonica en nuestro Vedado, que bueno fue restaurada en el 95. Hermoso vitral e interiores. Gracias de nuevo :)
RCI ha dicho que…
Gracias lazaro y Yosi, por sus comentarios
Anónimo ha dicho que…
Es importante añadir un detalle a esta historia apasionante: La Rosa que hizo crear Baró para su señora, una mezcla de rosa cubana y húngara, de color amarillo y tonos rosados. Esta misma rosa, que se hizo muy famosa, fue utilizada como motivo de diseño en los granitos negros de las puertas y en los vidrios de la cúpula del panteón donde reposan los restos del Catalina (obra Art Decó que se encuentra en el Cementerio de Colón y que vale la pena hacerle una referencia en algún post).
Catalina solo pudo disfrutar de su mansión tres años, pues falleció en 1930 a los 55 años de edad.
Saludos y muy buen post. ChQ.
RCI ha dicho que…
Interesante anecdota, la vida de este matrimonio da para escribir mucho y así se ha hecho, entre verdades y leyendas, es cierto que el Panteón es una de las obras cimeras en la arquitectura funeraria cubana, bien merece una visita.
Gracias por tu comentario ChQ.
Anónimo ha dicho que…
Tengo entendido que Mario Coyula está escribiendo una novela basado en esta apasionante historia. Calculo que será su obra cumbre como literato. Saludos. ChQ.
Anónimo ha dicho que…
Arq. Cheo Malanga...ja,ja. Buen artículo.
Anónimo ha dicho que…
Quiciera saber quien es el cretino del tal cheo malanga, pues algo de por cierto tengo que no es Enrique Arredondo, gran comediante y digno cubano ya fallecido.
Nadie sabe para quien trabaja; Baro mando a construir esta mansion para terminar primero como sede de la embajada francesa en Cuba, luego arrendada a los boys scauts y ser cedida mas tarde "como acto de buena voluntad" por el mismo arrendatario a la incipiente y diabolica revolucion tropical del 59'. Casa de la amisatad de los cerdos sovieticos de entonces y hoy quien sabe casa de que?
Catalina y Juan, los extraño mucho y espero que aun siga "extraviada" la llave del Pantheon en Colon.

Entradas populares de este blog

Julia León Lacher, en "Hablando de Espacio".

Silent Witnesses: Modernity, Colonialism, and Jean-Claude Nicolas Forestier's Unfinished Plans for Havana