Vender o no vender, ahí está la cuestión


Por más de 50 años en Cuba, “Bienes Raíces” ha sido una frase olvidada. Durante ese tiempo lo único que los cubanos residentes en la Isla han sabido, es que si tienen casa, y por necesidad crecen en familia o se quedan solos, cambian “chiquito bien ubicado, por grande más lejos”. A eso le llaman “permuta” y es todo lo que los cubanos conocen de bienes raíces. A propósito de los cambios que se han venido aprobando en la Isla y que abren nuevas oportunidades al sector inmobiliario, OnCuba ofrece un espacio para hablar de temas relacionados con esta materia. Un espacio que, más allá de la dicotomía vender o no vender, proponga respuestas a la interrogante: ¿Bienes o Raíces?

Wikipedia define el concepto como aquellos bienes que tienen en común: “[…] la circunstancia de estar íntimamente ligados al suelo, unidos de modo inseparable, física o jurídicamente, al terreno, tales como las parcelas, urbanizadas o no, casas, naves industriales, o sea, las llamadas fincas, en definitiva, que son bienes imposibles de trasladar o separar del suelo sin ocasionar daños a los mismos, porque forman parte del terreno o están anclados a él […]”.

Sin embargo, la frase describe igualmente sus propiedades de uso principales. Cuando valoras un inmueble, te cuestionas cuál es su función. Vas a comprar o a vender “¿un bien, o una raíz?”. Una propiedad sirve para muchas cosas pero principalmente sus usos son:
  • 1) Vivirla: la raíz que plantas y tus descendientes heredan.
  • 2) Como provecho financiero: el bien material que funciona como ahorro o ingreso económico.

En los países donde mejor funcionan las transacciones inmobiliarias, estas son reguladas por el Estado, se protegen así los derechos de todos los involucrados: compradores, vendedores y agentes inmobiliarios. Estos últimos se consideran el motor que impulsa la compra-venta, acción que tributa al crecimiento sostenido de la economía. El gobierno cubano acaba de agregar esta figura a la lista de modalidades aprobadas para ejercer el trabajo por cuenta propia, un oficio que ha funcionado durante años de manera surrealista mediante los llamados “permuteros”. Ahora los agentes inmobiliarios serán la ficha clave para que la ley de la vivienda tome un giro más relevante dentro de la economía interna. Gracias a ellos es que la transacción se lleva a cabo. El 90 % de las ventas inmobiliarias en los Estados Unidos se realizan mediante Real Estate Agents o Realtors licenciados. La mayoría de los vendedores deciden contratar a profesionales de la industria y así asegurar el seguimiento y éxito de la negociación. Además, son los guías de aquellos que desean comprar en una ciudad ajena y asesoran de forma gratuita al comprador, un servicio extremadamente valioso. Una equivocación por falta de conocimiento cuesta muy cara en una transacción inmobiliaria.

Después de conocer ciudades latinoamericanas, estadounidenses y europeas, puedo asegurar que el diseño urbano y arquitectónico de La Habana no tiene nada que envidiar a las mejores. Por lo mismo esos espacios vacíos que hoy quedan tenemos que saber llenarlos con una obra a la altura de todo lo que una vez se edificó buscando la excelencia. En un país que absorbió tantas culturas desde su descubrimiento, encuentras una huella arquitectónica que describe su historia desde el Bohío hasta el FOCSA. Ese legado hay que cuidarlo, pero para lograrlo tenemos que estar conscientes de lo que hoy poseemos y de su potencial real.

Vista del edificio de la compañía telefónica y el centro gallego en La Habana. 
Foto Kazaniya Kirilka 

Concluyo con una observación. Por siete años el mundo occidental ha batallado con una crisis financiera debido a la sobreoferta de viviendas. Este fenómeno conocido como Boom inmobiliario, llegó a quebrar sistemas financieros y países, pero en los Estados Unidos la crisis que duró seis años ya está pasando a ser parte del olvido y una nueva ola de ofertas se visualiza en ciudades como Miami con la construcción de 40 nuevos edificios. No obstante, considero que faltarán otros cinco booms, antes de que se llene de casas el condado Miami-Dade. Por otro lado, durante los primeros 50 años del siglo xx, La Habana tuvo un desarrollo residencial permanente, donde cada rincón fue edificado con arquitectura de vanguardia. Y lo mejor es que para cada oferta, no solo había un cubano listo para comprar, sino más de un curioso de cualquier parte del mundo procurando su pedazo de sol, mar y alegría en la ciudad más europea del Caribe. Solo nos queda esperar y ver si, de la misma forma que el gobierno cubano valoró la necesidad de incluir en sus cambios el papel del agente inmobiliario y del contratista, impulsa una ley de la vivienda que abra sus fronteras y permita al resto del mundo comprar en la Isla. Si sucede, en “Bienes o Raíces” estaremos para contarlo.

Por: Alejandro Amador
Tomado de OnCuba Magazine

Comentarios

Unknown ha dicho que…
Estimado Alejandro: Por supuesto que vendrá una apertura al negocio de los bienes raíces en Cuba.
Yo estoy participado en un estudio preliminar con vistas a crear una inmobiliaria en mi país, que indica que ahora mismo (dia 8 de Marzo de 2014) si se abriera esa posibilidad, habría unas 130,000 personas dispuestas a invertir en forma inmediata en casas para sus familiares, amigos, y para tener una propia en zonas turísticas y campestres. Eso solo en una primera etapa, pues en pocos meses la cantidad llegaría a 200,000. Además miles de extranjeros estarían interesados en construirse una casa no solo para vivirla permanentemente, sino para vacacionar en ella.
Otra vertiente es el mercado de ancianos jubilados que desean ir a Cuba para vivir el resto de sus dias en Hogares Especiales como existen en USA y Europa pagados con sus propias pensiones en moneda fuerte, para lo cual Cuba cuenta con todas las condiciones imaginables, incluyendo el personal de salud necesario.
Además el mercado inmobiliario generaría cientos de miles de puestos de trabajo directos e indirectos e incidiría de forma inmediata en la calidad de los materiales de construcción básicos necesarios. los cuales en su totalidad pueden ser producidos en la isla. Además tal infraestructura productivo-comercial sería el motor de grandes planes de viviendas sociales simplemente dedicando parte de los impuestos sobre los conceptos básicos de la actividad a su desarrollo, e inclusive involucrando a las constructoras en planes de ese tipo de vivienda, mediante políticas de reducción impositiva como existe en casi todos los países nórdicos, donde muchas inmobiliarias que ejecutan esas construcciones tienen al estado como accionista minoritario. Eso será también aplicable a los bancos tanto estatales, como privados para estimularlos a financiar las casas de los que no tienen "acreedores fuera del país" por lo que solo podrían pagarlas a muy largo plazo.
Ojalá pudiéramos reactivar una institución como el INAV, única en el país que le daba respuesta a la problemática de la vivienda de forma profesional y con honestidad a toda prueba. Lamentablemente los conceptos mas "reaccionarios" de la época lo liquidaron y permitieron que en los años siguientes el país perdiera la posibilidad de invertir en la vivienda los mas de 400,000M de pesos jugados o apostados de forma clandestina.
En los últimos años, a partir de "la apertura en la vivienda" se han efectuado transacciones por miles de casas, con réditos millonarios repatriados al exterior, contrariamente a lo que debió haber sucedido y de los cuales el estado no ha participado en lo absoluto por mantenerse "atado" a los anticuados esquemas que en 50 años solo lograron resolver (y en muchos casos con una pésima calidad), las necesidades de solo un 30% de los "sin casa", de los cuales existen actualmente casi 200,000 compatriotas. Saludo la existencia de esta publicación donde podamos "debatir" una problemática tan importante y decisiva para el futuro de Cuba, y quizás pronto "aunar esfuerzos" para rescatar el tiempo perdido.
Saludos desde Buenos Aires Oscar Díaz Muñoz. oscardiazcu@yahoo.com
Unknown ha dicho que…
! Lindo artículo ¡ y muy objetivo a la vez.

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