Heladería COPPELIA, 1966



En 1966, en el mismo solar donde estuviera el conocido “Hospital Reina Mercedes”, demolido para dar paso a un imponente hotel que quedo truncado con la revolución cubana, y que en noviembre de 1959 vio nacer un parque turístico recreativo, devenido después en cabaret, el cual languideció hasta enero de 1966, cuando se decidió demolerlo y encargar al arquitecto Mario Girona una nueva obra, mas “familiar”, una heladería con capacidad para mil comensales: “Coppelia”. Así comienza la andadura de una los lugares más conocidos de Cuba, sobre el que se ha escrito, fabulado y vivido un sinfín de historias.


Mario Girona, para diseñar el coppelia, en tiempo record como luego fue su construcción, contó con la colaboración de los arquitectos Rita María Grau y Candelario Ajuria; el cálculo estructural estuvo a cargo de los ingenieros Maximiliano Isoba y Gonzalo Paz. Se empleó tanto hormigón in situ para los pilares y columnas, así como elementos prefabricados que agilizaron su construcción.
Un gran domo circular de 40 metros de luz que cubre otros seis espacios, también circulares, rodeados de modernos lucernarios que permiten una escala más intima. Alrededor en zonas descubiertas y ajardinadas aparecen nuevos espacios integrados en la circulación, que desde todos los puntos de la manzana es accesible. Un elemento que caracteriza al coppelia es su mobiliario, mesas de mármol y “sillas de alambre”, la conocida silla Bertoia se convirtió en inseparable del coppelia y no se concibe el mismo sin estas.

 Por: RCI





 

 

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