De Campeche a San Isidro.



El barrio de San Isidro fue uno de los primeros en formarse al sur de La Habana, si se tiene en cuenta que ya desde el año 1550 se hacía referencia a este terreno en las Actas Capitulares del Ayuntamiento. Era una amplia zona, barrio o cuartel –según las descripciones–, situado al suroeste de la villa y conocido con el nombre de Campeche. Su apelativo se debió a que los indios procedentes de esta ciudad ubicada en el extremo suroccidental de la Península de Yucatán, se asentaron y construyeron sus casas allí, elaboradas con guano y paja, lo que provocó en el barrio sucesivos incendios.
  Plano de 1825 (detalle). Barrio de Campeche y calle San Isidro

Por otro lado, el barrio de Campeche fue asiento de numerosas estancias o huertas que, junto a otras, conformarían más tarde la actual barriada de San Isidro.

En el período colonial era costumbre apodar las esquinas atendiendo al nombre de vecinos populares en la zona o la existencia de algún establecimiento relevante, así, el encuentro de San Isidro y Compostela era conocido por algunas personas como esquina Hernández, por habitar en ella el Dr. Lorenzo Hernández, Protomédico; mientras que en otro momento se conoció con el nombre de Ferrer, ya que don Buenaventura Ferrer y sus descendientes habitaron la casa No. 56, luego 68 y actual 208 de la calle San Isidro.
  
 Imagen antigua de la iglesia y hospicio de San Isidro

 Con el paso de los años el barrio de Campeche adquirió mayor prestancia, pues en sus alrededores se erigieron notables construcciones durante los siglos XVII y XVIII. Algunas de ellas son la iglesia del Espíritu Santo (1638), la iglesia y hospital de San Francisco de Paula (1745), la iglesia y convento de Belén (1712-1720) y el hospicio e iglesia de San Isidro (1720). Esta última institución le dio nombre al barrio y a la calle. El hospicio e iglesia de San Isidro se consagró al santo protector de los huertos sembrados y mediador de las lluvias en primavera San Isidro Labrador; patrono de la ciudad de Madrid, cuya festividad se celebra el 15 de mayo.
 
 Restos del hospicio de San Isidro

Hacia el siglo XIX el barrio San Isidro cuenta con un número elevado de edificaciones religiosas, civiles y militares. El Cuartel de infantería se ubicaba entre las calles Paula y San Isidro; el Cuartel de artillería, entre San Isidro y Nueva y Sola –actual Fundición– y la Casa de recogidas, donde habitaban las llamadas mujeres de la vida, entre Nueva y Sola y de las Recogidas –actual O’Farrill. En estos terrenos se construiría luego en el siglo XX el Archivo Nacional de Cuba y en el del hospital de San Ambrosio la Estación de Policía de Picota.

La calle San Isidro es una de las más cortas de la ciudad antigua, abarcando solo 6 cuadras. Nace en la Alameda de Paula y muere en el Egido muy próximo a la antigua muralla, de la cual se conserva una de las puertas, la de la Tenaza. Fue abierta en 1745 entre el baluarte del mismo nombre y el de San Isidro, con rastrillo, puente levadizo y cuerpo de guardia. Su objetivo era facilitar la comunicación con el Arsenal en construcción en aquella época. Por ello, se le llamó un tiempo calle de la Tenaza.

 
Tarja con el plano de la ciudad amurallada en la Puerta de la Tenaza

Por acuerdo No. 648, del 28 de febrero de 1928, el Ayuntamiento le cambió el nombre por Dr. Enrique Núñez, pero en 1936, gracias a la labor del historiador Emilio Roig de Leuchsenring, se le restituyó el de San Isidro. No obstante, fue válido en las primeras décadas de la República rendir homenaje al doctor Enrique Núñez de Villavicencio y Palomino (1872-1916) quien fuera uno de los más ilustres profesionales en el campo de la medicina y cirugía en el país.

El Dr. Núñez tuvo un papel importante no solo en el desarrollo de las nuevas técnicas quirúrgicas, sino también, como jefe de la Sanidad y Beneficencia de Cuba, tanto en la actividad civil como en la militar. Escribió, además, muchos artículos relacionados con la medicina, la cirugía gineco-obstetra y modernizó el viejo Hospital No. 1 en el actual Calixto García. En 1913, fue designado Secretario de Sanidad y Beneficencia bajo la presidencia del General Mario García Menocal, demostrando condiciones excepcionales para el cargo; experiencia adquirida en el Cuerpo de Sanidad del Ejército Libertador y en los anteriores gobiernos como vocal de la Junta de Sanidad y la Comisión de la Higiene Especial.

 
Dr. Enrique Núñez

Durante el régimen colonial y parte del republicano, el reglamentado ejercicio público de la prostitución femenina era una rica fuente de ingreso para el gobierno, funcionarios, empleados y policías que en ella intervenían. Pero el Dr. Núñez no le dio tregua al problema de la prostitución, tanto, que bajo su iniciativa y por resolución presidencial, el 25 de octubre de 1913, quedó suprimida la Zona de Tolerancia en La Habana y se dejó sin efecto el Servicio Especial de Higiene y el Reglamento General, por el que los médicos debían vigilar la salud de las mujeres registradas. Según este, las prostitutas debían pasar todos los meses a chequearse y si habían contraído alguna enfermedad venérea eran enviadas al hospital, otras veces le daban al médico una suma de dinero y el resultado del examen quedaba en el olvido.

Desde 1898 –por disposición del gobierno interventor norteamericano– San Isidro había sido convertido en el centro de la prostitución. En sus calles las meretrices esperaban a los clientes dentro de las accesorias, mientras los hombres caminaban por la acera en busca de la preferida. En la llamada entonces Zona de Tolerancia, destacó un personaje que marcó para siempre la historia del barrio: Alberto Yarini Ponce de León.  Por Yamira Rodríguez Marcano, en Habana Radio.

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